Wintershall Dea avanza con otro proyecto offshore en el Mar Argentino

La iniciativa de la empresa alemana forma parte del plan de inversiones por u$s385 millones para el país y busca producir hasta 10 millones MMm3/d durante 15 años. Además, evalúan iniciar proyectos de hidrógeno verde.

La empresa alemana Wintershall Dea anunció un plan de inversiones para el país de u$s385 millones para los próximos cuatro años, que incluyen fondos para avanzar con otro desarrollo offshore en el Mar Argentino que a partir de 2024 producirá hasta 10 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) durante 15 años. Además, anticiparon que evalúan iniciar proyectos de hidrógeno verde y de captura y almacenamiento de carbono para cumplir con los planes locales de transición energética.

Según comentaron Thilo Wieland, miembro de la Junta de la compañía, y Manfred Boeckmann, director general de Wintershall Dea Argentina, la decisión de la compañía es sostener el nivel de actividad en el país, pero enfocado en el gas natural, el combustible de la transición energética, y ya no tanto en el petróleo no convencional, lo que explica la reciente salida de dos áreas de Vaca Muerta.

En 2021 Wintershall Dea tuvo un “desempeño sobresaliente” a nivel global, con una producción diaria equivalente a 678.000 barriles de petróleo promedio diarios en el último cuatrimestre del año, con un Ebdita de €3.800 millones, un resultado ajustado neto de €950 millones y un flujo de caja positivo de €2.100 millones.

En una ronda de prensa realizada en la Expo Argentina Oil&Gas 2022 de La Rural, Thilo Wieland dijo que ese resultado operativo “tan sólido” estuvo acompañado de un ambiente de mercado “muy favorable”, que mejoró el desempeño financiero significativamente, aunque remarcó que el “viento de cola” del año pasado se detuvo abruptamente cuando el mes pasado Vladímir Putin decidió invadir Ucrania. “Nosotros condenamos esa agresión como una violación clara del derecho internacional y un ataque a la libertad y a la autodeterminación de un estado soberano”, señaló ante los periodistas presentes en el stand propio.

Wintershall tiene operaciones en Rusia hace más de 30 años y su base de trabajo fue sacudida hasta lo más profundo, estimó el directivo, quien aseguró que la guerra ha sido un punto de inflexión en sus inversiones. “Como consecuencia el Directorio decidió no seguir con proyectos adicionales de petróleo y gas en Rusia y detener los nuevos proyectos con efecto inmediato, y cancelar y dar de baja la financiación del gasoducto Nord Stream 2”, lamentaron.

Los alemanes dijeron que “por el momento es demasiado pronto” para sacar conclusiones sobre el impacto de la guerra en las inversiones en Argentina, pero aseguraron que el país está en “núcleo” de la estrategia y es una parte muy importante, teniendo en cuenta que representa el 11% del portfolio global de sus negocios y que aquí son los quintos productor de gas. “En el 2021 producimos 66.000 barriles de petróleo por día, principalmente en las áreas de Neuquén y Tierra del Fuego. Con el proyecto Fénix esperamos entregar volúmenes de gas durante 15 años más, una iniciativa que está alineada con la estrategia en Argentina, donde el gas ocupa un 92% de la producción total de hidrocarburos”, sostuvo Wieland. Para los próximos cuatro años proyectaron invertir €350 millones.

“Estamos enfocados en el futuro y la Argentina también. Los objetivos del plan de transición energética lanzado por la Secretaría de Energía el año pasado se alinean bien con nuestra estrategia para el país”, agregó Wieland.

Actualmente Wintershall Dea ya participa en un proyecto offshore en la Cuenca Marina Austral 1. Se trata del consorcio formado por la firma alemana con el 37,5%, al igual que la francesa TotalEnergies, que opera el bloque y está presente en la zona desde 1978, y Pan American Energy (PAE) con el 25% restante.

“Tierra del Fuego es la columna vertebral del suministro de gas natural para Argentina, de allí proviene el 16% del suministro anual del país. La bondad del proyecto Fénix es que puede utilizar la cadena y estructura ya montada, y se pueden aprovechar esas capacidades existentes a largo plazo. Todo el trabajo de preparación ya ha sido realizado por los socios y en breve vamos a tomar una decisión”, aseveró el directivo.

El proyecto Fénix Fase I implica la instalación de una nueva plataforma tripulada a distancia, sin personal permanente, con tres pozos, que se va a conectar con la estructura ya en funcionamiento. La inversión total llegaría a unos u$s1.000 millones. Los europeos aclararon que al ser un bloque de explotación en producción no se requiere una audiencia pública para debatir los permisos especiales o medioambientales. “Hasta ahora no tenemos noticias de que sea necesaria”, señaló Manfred Boeckmann.

La expectativa con el Gobierno es que pronto flexibilice el acceso a dólares para las empresas de hidrocarburos. “Para una compañía internacional de energía un pilar importantísimo es tener acceso y poder realizar operaciones en distintas divisas, y esperamos que como parte de la nueva legislación en materia de energía, esto se vuelva a convertir en una nueva oportunidad, porque es fundamental contar con condiciones estables a largo plazo”, remarcó Wieland, que también celebró la renegociación de la deuda con el Fondo. “Valoramos el acuerdo con el FMI, es positivo para el país y para las reservas del Banco Central, para dar previsibilidad y estabilidad”, consideró.

Para la empresa, Argentina es el tercer mayor centro de negocios de su cartera en cuenta a la producción de hidrocarburos y hoy su única participación en Vaca Muerta es como socia en los bloques San Roque y Aguada Pichana Este (APE), donde no son operadores. Allí, prometieron continuar este año y en 2022 con las perforaciones con al menos dos equipos -uno horizontal- para cumplir el Plan Gas.Ar, aunque no tiene previsto pasar a un desarrollo masivo. Hoy aportan unos 10 MMm3d. La idea es alejarse del shale oil.

Wieland y Boeckmann explicaron que la venta de las áreas Bandurria Norte y Aguada Federal a la compañía Vista de Miguel Galuccio por u$s140 millones representa un cambio en el alcance y dirección de Wintershall Dea. “Queremos ser un jugador clave, por eso nos vamos a enfocar en la baja producción de carbono, en yacimientos con una huella potencialmente baja en carbono y una estricta política de emisiones. Es un paso que hemos tomado, una decisión para volver a la compañía más resiliente en el marco del cambio climático y la transición energética. La reducción de carbono y la protección del medio ambiente son objetivos muy importantes en nuestros planes”, afirmó Boeckmann.

Por ese motivo, también anunciaron que evalúan traer tecnología instalada en el norte de Europa para desarrollar proyectos de hidrógeno azul y captura y almacenamiento de carbono, que se complementan con la estrategia de volcarse casi exclusivamente a la producción de gas natural. “El siguiente paso es transferir nuestra experiencia y conocimientos a todos los países en los estamos activos, incluida Argentina”, concluyeron.

Por Sebastián D. Penelli

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