La evolución de Vaca Muerta desde el primer pozo

Del primer barril extraído a los más de 10 millones que se exportaron este año. Cómo fue evoluciando el shale argentino desde las tecnologías de perforación, el uso del agua y el impacto en la comunidad.

Pareciera que fue hace muy poco tiempo que conceptos como shale, no convencional, fracking y geonavegación se instalaron en la industria de los hidrocarburos de Argentina de la mano de Vaca Muerta, pero en realidad desde el primer pozo perforado hacia la roca madre ya transcurrieron poco más de 10 años en los que un repaso fotográfico es la mejor muestra para ver cómo fue evolucionando la actividad y su tecnología, desde el primer barril extraído a los 269.000 por día que se consiguieron el mes pasado.

Los primeros pozos de Vaca Muerta parecían pequeñas manchas en el medio de la inmensa estepa patagónica.

Las primeras locaciones de Vaca Muerta tuvieron el desafío de encarar la meseta patagónica, esa basta y semidesértica zona en la que se debieron abrir caminos, o mejor dicho picadas, hacia la nada misma. Si bien las primeras áreas en ganar peso en la actividad se encuentran cercanas a la localidad de Añelo, los operarios debían recorrer unas tres horas de viaje de ida y tres de vuelta hasta estas locaciones.

Una década más tarde, hoy la «piel» de Vaca Muerta está visualmente tatuada no solo por las cientos y cientos de picadas que unen pozos y yacimientos, sino también por las cabezas de producción e incluso los sistemas de bombeo independientes.

A medida que los pozos entregan su mayor producción los sistemas de bombeo comienzan a formar parte del paisaje de Vaca Muerta. (Foto Yamil Regules)

La aparición de los primeros sistemas de bombeo independientes se dio hace ya algunos años, y hoy hay bloques como es el caso de Loma Campana (YPF-Chevron) que brindan una paisaje totalmente diferente, plagado de las características «cigüeñas», que permiten extraer la producción ya sea de petróleo o gas que aún tienen esas perforaciones a Vaca Muerta que ya cumplieron sus primeros años de vida en los que los hidrocarburos fluyen por presión.

La forma de acopiar el agua cambió radicalmente desde los inicios de Vaca Muerta.

El uso del agua es otro de los elementos que cambió totalmente en lo que hace a la forma de su aprovisionamiento. En los primeros años del desarrollo shale las operadoras realizaban enormes complejos para acopiar en tanques australianos el agua que necesitan para la fractura.

A medida que la cantidad de pozos que se realizan fue creciendo, este sistema se volvió un problema en sí mismo, en especial por el costo y el impacto en el medio ambiente de plagar de tanques los campos. Hoy el sistema más utilizado es el de las mangueras flexibles, que se tienden hacia los nuevos desarrollos solo cuando se necesita agua, luego se repliegan y pueden utilizarse en otra locación o yacimiento.

Las denominadas «flexi» son parte del paisaje de toda Vaca Muerta.

Las torres de perforación también se modificaron. Y no solo por el uso de rigs con mayor potencia, sino también por la forma en la que se realizan las perforaciones que tuvo varios ensayos.

En el pico de actividad de YPF, allá por 2015 era usual ver dos o más torres perforando pozos en simultáneo. Hoy esa imagen es prácticamente imposible de ver, ya que se ganó tanta eficiencia en las perforaciones que con un solo equipo se están pudiendo completar los pads en menos tiempo.

El sistema de dos torres en paralelo dejó de usarse en 2016 con la implementación de las ramas horizontales.

En 2016 hubo un cambio en el desarrollo de Vaca Muerta que marcó un antes y un después y fue el inicio de los pozos con ramas horizontales. Esto permitió multiplicar la producción que cada pozo entrega y fue en buena medida la razón por la cual se dejaron de utilizar las dos torres de perforación en paralelo.

Hoy, hay contados casos en los que agudizando la vista pueden verse dos rigs en el mismo horizonte, pero esto se debe también a que en algunos casos se trata de bordes de área, y esto hace que las torres estén trabajando para bloques e incluso empresas diferentes.

Los equipos de perforación que se utilizan hoy son de alta potencia para la realización de las ramas laterales.

Así como cambió la forma en la que se acopia el agua para las fracturas, el acopio de arenas también sufrió grandes transformaciones. Por un lado, se redujo considerablemente la importación de arenas a la mínima expresión, ya que vale recordar que en un primer momento toda la arena era importada e incluso se utilizaron piezas de cerámica.

Con el paso del tiempo, o de los pozos podríamos decir, las empresas fueron ganando experiencia en cómo utilizar las arenas nacionales, primero de Chubut, luego de Entre Ríos y desde el año pasado se utilizan incluso brown sands de Río Negro.

En los inicios las arenas se transportaban en bolsones y se necesitaban varias camionadas llenas por pozo.

Este cambio de las bolsas a las cajuelas e incluso a las tolvas, lo que permitió es no solo reducir la contaminación que generan las miles de bolsas vacías, sino también reducir la cantidad de arena que se perdía por el efecto del viento y que perjudicaba además la salud de los operarios, por las partículas que quedaban en el aire.

Hoy el transporte se realiza en muchos casos en sand boxes, y son varias las plantas de arenas que funcionan en la zona.

La irrupción de las arenas de Río Negro, vistas como arenas de cercanía, se espera que tengan un impacto positivo no solo en el empleo de la región, sino en especial en un ahorro de costos por la poca distancia que deben recorrer.

Una vista de Añelo hace una década.
El viejo edificio de la municipalidad de Añelo.

Añelo se convirtió por cercanía en la cabecera de Vaca Muerta. Pasó en una década de contar con 2000 habitantes a tener hoy cerca de 8.000 residentes estables, pero además, suma unas 15.000 personas que a diario pasan por sus calles y rutas con destino a los desarrollos.

La imágenes de ese Añelo de hace una década ya no se parecen en nada a lo que hoy es la localidad y salvo por la traza de la ruta 7, cuesta lograr ubicar dónde fueron tomadas.

La ciudad muestra una convivencia entre la industria y las actividades locales. Foto: Matías Subat.

Desde nuevos barrios a parques industriales, el asfaltado de las calles, y la proliferación de comercios de todo rubro, desde bancos, supermercados e incluso complejos hoteleros de alto nivel, la localidad se expandió y no cesa de crecer.

El mismo crecimiento se ve en las áreas de Vaca Muerta que en muchos casos pasaron de un incipiente pozo a tener hoy dormitorios, comedores, cines y hasta gimansios.

Fortín de Piedra es una ciduad en sí misma, con un enorme campamento incluido.

El caso de Fortín de Piedra es posiblemente el más claro por la velocidad a la cual se desarrolló, pero no es el único ni el más alejado ya que en el norte de la formación, muy cerca de Mendoza, también hay vistosas oficinas y campamentos montados.

El primer barril de Vaca Muerta se llenó oficialmente hace una década.

Hoy Vaca Muerta representa ese espacio abstracto, esa formación a 3000 metros de profundidad que ya da más del 40% de la producción de gas y petróleo del todo el país y con la promesa de poder en poco tiempo multiplicar esos rendimientos.

Con cerca de 30.000 millones de dólares ya invertidos en las 45 concesiones no convencionales, y a punto de expandir el desarrollo al sur de Mendoza, las dudas que muchos actores tuvieron en los inicios del desarrollo shale, de eso que parecía ser más una promesa que una realidad, hoy se ven aplacadas por los rendimientos productivos, que se sintetizan en un nivel de exportaciones de más de 10 millones de barriles de petróleo en lo que va del año y un horizonte de ingresos por exportaciones para este año de 1.500 millones de dólares.

Por Victoria Terzaghi

Río Negro

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