El Gobierno compró ocho barcos de GNL por US$ 745 millones

Son los primeros de las 50 embarcaciones que se esperan para el año. El precio pagado quintuplica el abonado el invierno pasado.

En la primera licitación importante para conseguir gas de cara al invierno, Ieasa -la ex Enarsa- seleccionó los proveedores de ocho barcos de GNL que llegarán en mayo. Con los precios energéticos por las nubes, Argentina se comprometió a desembolsar más de US$ 750 millones por esos embarques.

El precio que pagará el país oscila entre los US$ 35 y US$ 45 por millón de BTU, la unidad de medida del sector. Para tomar una idea del encarecimiento, ese mismo producto se importó a un promedio de US$ 8,33 durante el invierno de 2021. Los importes casi se quintuplicaron por la invasión rusia a Ucrania, pero ya venían en alza desde antes.

Estos primeros ocho barcos representan menos de una quinta parte de las necesidades de importación de este año. Se estima que el país demandará no menos de 50 barcos desde mayo hasta septiembre.

Si el país tiene que seguir importando a estos precios, el Tesoro tendrá que desembolsar entre US$ 5.000 millones y US$ 6.500 millones, según estimaciones del sector que también circulan en el Poder Ejecutivo. Eso dependerá de la evolución del conflicto en Ucrania y su impacto en los productos energéticos.

Ieasa (la ex Enarsa) compró 10 barcos y pagó US$ 181 millones en una de las licitaciones que hizo en 2021. En esta ocasión, pidió menos cargos (ocho), pero los precios se quintuplicaron.

Los proveedores de GNL serán traders internacionales a los que se les suele comprar. La rusa Gazprom presentó una oferta, pero el directorio de Ieasa no la eligió.

Ieasa compra por instrucción de la Secretaría de Energía. Esa dependencia estudia el abastecimiento de gas, y le encarga a la empresa que llame a licitaciones para conseguir el GNL que le falta.

El secretario de Energía, Darío Martínez, le advirtió al ministro de Economía, Martín Guzmán, sobre los peligros de interrupción de suministro de gas en el invierno. Fue en un documento, al que luego Martinez le bajó el tono. El Poder Ejecutivo está pensando en suspensiones del suministro a industrias. Las mismas serían negociadas con las compañías. La idea sería mantener siempre a los hogares con la calefacción necesaria.

Durante el invierno, el país solo produce el 73% del gas que consume. El resto le llega a través de un Bolivia y los barcos de GNL importado.

El Gobierno cree que este puede ser el último invierno con grandes necesidades de importaciones. Los funcionarios estiman que, a mediados de 2023, estará listo el gasoducto que unirá Vaca Muerta con Salliqueló, en la provincia de Buenos Aires. De esa forma, los productores podrían extraer más gas que el actual y trasladarlo.

La formación Vaca Muerta posee reservas de gas que garantizan el consumo de gas por 50 años. Pero las empresas son remisas a sacarlo, porque no tienen como trasladarlo a los principales centros de producción, cómo almacenarlo o venderlo a otros países. Hay un cuello de botella que se busca despejar con el gasoducto.

Hay especialistas que estiman una necesidad de importación de 70 barcos, pero en el Gobierno están evaluando un número menor, porque implica salida de dólares en un contexto de pocas reservas en el Banco Central.

Durante 2021, el Poder Ejecutivo subsidió un 70% del costo del gas en las boletas. Desde marzo de este año rige un incremento del 20%, pero hasta ahora esos ingresos adicionales irán a las distribuidoras, y no al Estado para disminuir subsidios.

Antes de este incremento del 20%, las distribuidoras de gas ya venían notando un incremento de la morosidad, es decir de la cantidad de hogares que no pagan a término. Esas empresas le suelen deber dinero a Ieasa por el gas importado, ya que dicen no poder pagarlo con lo que recaudan en las boletas.

La Secretaria de Energía calculaba que necesitaba $ 210.000 millones para subsidiar las boletas de gas en 2022. Pero esa estimación fue hecha antes de la invasión rusa a Ucrania. En ese momento, el gas importado estaba entre US$ 23 y US$ 24 por millón de BTU. Ahora se comprará en un rango de entre US$ 35 y US$ 45, es decir que es entre 50% y 100% más alto de lo estimado.

En gas, el abastecimiento demandó US$ 3.600 millones en 2021 y ahora treparía por arriba de los US$ 7.500 millones ($ 775.000 millones, según Equilibra).

Por Martín Bidegaray

Clarín

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