YPF prohibió la importación de combustibles de origen ruso

La petrolera que conduce Pablo González, que responde a CFK, anunció que dejará de importar naftas y gasoil de origen ruso. Aunque políticamente es la primera vez que una organización o empresa controlada por el cristinismo se suma al bloqueo a Rusia, la decisión responde a un motivo comercial. Cuál es la explicación de YPF y cómo afectarán a Cammesa y Enarsa, las dos compañías públicas que canalizan la importación de combustibles, que por ahora no han recibido la misma instrucción.

YPF, la petrolera controlada por el gobierno, comenzó a prohibir desde esta semana la importación de combustibles de origen ruso. Así surge de una cláusula que la empresa incluyó en la última licitación que lanzó este jueves para adquirir dos cargamentos de gasoil. Desde lo político, la decisión llamó la atención del mercado porque la conducción de YPF responde íntegramente a la vicepresidenta de la Nación, Cristina Kirchner, que evitó condenar la invasión de Ucrania por el ejército ruso.

Desde esa lógica, la exclusión de oferentes rusos de las compulsas que realiza YPF para suplementar con producto importado la oferta local de combustibles expone a Pablo González, presidente de la petrolera, y referentes de primera línea de La Cámpora que forman parte del alto management de la compañía. Más si se tiene en cuenta que Cammesa y Enarsa, las dos empresas también controladas por el gobierno que se encargan de la importación de combustibles líquidos y Gas Natural Licuado (LNG, por sus siglas en inglés) respectivamente, sigue permitiendo que representantes rusos como Gazprom y Lukoil participen de sus licitaciones.

“Los siguen invitando. Pero a los trader nos dijeron que no podemos comprar producto que tenga como origen o puerto de carga Rusia, Ucrania o Bielorrusia”, explicó un proveedor internacional que participa regularmente de las licitaciones de ambas empresas.

Explicación oficial

YPF licitó este miércoles dos cargamentos de gasoil. El lunes había lanzado un tender para importar naftas. En los pliegos, la empresa incluyó un párrafo en el que veta la presentación de ofertas de productos con origen en Rusia. “Específicamente, y debido a eventos que son de conocimiento público a nivel mundial, YPF S.A. no tomará en consideración ofertas relacionadas con productos cuyo origen pueda ser asociado a la Federación Rusa”, explicita la cláusula final de esos documentos.

Desde YPF explicaron que el veto a Rusia obedece a las dificultades que las empresas armadoras —que se encargan de la contratación de los navíos, de la compra del combustible y del agenciamiento marítimo del mismo para garantizar la logística— están registrando a nivel regional para operar con productos rusos. De hecho, directivos de la petrolera bajo mayoría estatal detectaron varios casos a nivel global en que armadores que transportaban carburantes de origen ruso tuvieron inconvenientes para concretar sus operaciones debido a las penalidades económicas aplicadas en Occidente tras la invasión de Ucrania.

Por eso, con esta medida, YPF buscó trasladar a los armadores cualquier responsabilidad en que puedan incurrir los armadores por transportar combustibles rusos. En lo operativo, la preocupación de la empresa es no entorpecer la importación de los combustibles justo en un momento en el que el abastecimiento de gasoil en el mercado local sigue en un punto crítico por el récord de la demanda. YPF no quiere se repita el escenario de hace dos meses, cuando la falta de diesel amenazó con poner en jaque la cosecha gruesa.


Posición defensiva

La posición a la defensiva de YPF tiene un grado de realismo geopolítico. Estados Unidos y la Unión Europea vienen incrementando las restricciones en su comercio con Rusia y las sanciones sobre la economía de ese país. Esto incluye al plano energético, en el que Estados Unidos tiene una postura más asertiva, mientras que en Europa las negociaciones son más difíciles, dada la dependencia relativa de cada país con respecto a los hidrocarburos rusos.

Pero las sanciones y restricciones a veces tienen efectos expansivos que trascienden las fronteras de estos países y que no deben ser tomados a la ligera. A principios de mayo, la Comisión Europea propuso trabar un embargo total sobre las importaciones de crudo ruso en la Unión Europea, que hasta ahora no prosperó debido a la negativa de Hungría y sus exigencias para garantizar una oferta alternativa al petróleo ruso. En la propuesta se incluyó la prohibición a empresas navieras y compañías europeas de prestar servicios vinculados con el transporte de petróleo ruso en el resto del mundo.

No obstante, también es real que muchos países no han vetado la importación de hidrocarburos rusos, principalmente porque están siendo vendidos a precio de descuento. En el argumento de YPF el caso de los combustibles es aún más llamativo, dado que la industria ha expresado las restricciones objetivas que existen para identificar el origen del crudo procesado. El CEO de Shell, Ben van Beurden, explicó que una vez que una refinería fuera de Europa procesa crudo ruso, el producto final entra en los mercados y es virtualmente imposible determinar el origen del crudo utilizado. «En ese punto, no tenemos sistemas en el mundo para rastrear si esa molécula en particular se originó en una formación geológica en Rusia… eso no existe», dijo van Beurden. Eso explica por qué YPF buscó poner en cabeza de los armadores la responsabilidad ante cualquier inconveniente que pueda surgir con la importación futura de barcos de gasoil.

Por Nicolás Deza

EconoJournal

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