Podría aumentar el precio de la nafta en Argentina por efecto de la guerra en Ucrania

La cotización del barril internacional prácticamente duplica el monto fijado para el «criollo» doméstico. Los cambios que podría impulsar el Gobierno

La intensificación del conflicto bélico tras la invasión rusa a Ucrania aceleró a niveles impensados el precio del crudo. Y la escalada del barril, que esta semana rozó los 120 dólares, volvió a complicar los números del mercado interno. La unidad «criolla» establecida por el Gobierno quedó por demás de atrasada en este contexto: merodea los 60 dólares. Semejante diferencia seduce a las petroleras independientes a exportar más y eso reaviva los temores internos de que reaparezca el desabastecimiento.

Desde la Secretaría de Energía comenzaron a acentuar los contactos con el sector petrolero para trazar una hoja de ruta si la guerra se prolonga. En el ámbito de las estaciones de servicio también comenzó a hacerse intensa la preocupación. Los empresarios del expendio entienden que, si no hay ajustes en el valor del barril «criollo», automáticamente aparecerán los problemas para refinar.

Claro que cualquier suba en la unidad doméstica se haría sentir en los surtidores. El dilema oficial, entonces, pasa por definir si se establece o no un ajuste del valor interno del crudo y, de ocurrir, cómo lograr que ese cambio no necesariamente implique un salto potente en el precio de las naftas.

Que el petróleo internacional continuará subiendo es algo que casi nadie discute: los pronósticos de JP Morgan señalan que el barril podría alcanzar los 185 dólares durante el último tramo del año. Vale recordar que Rusia es el tercer productor mundial de hidrocarburos. Y que el suministro de su crudo se encuentra interrumpido a partir de las sanciones en bloque establecidas por Occidente.

El Gobierno autorizó una suba de los combustibles a principios de febrero.

El barril «criollo», una ficción

El estallido de la contienda ocurrió casi a la par de la decisión oficial de postergar por tres meses la actualización del impuesto a los combustibles. Los precios de las naftas tuvieron una actualización a principios de febrero tras 8 meses de congelamiento. Y la idea del Gobierno era llegar sin cambios hasta casi mitad de año. Pero la volatilidad del crudo obligaría a revisar estos planes casi en lo inmediato.

Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación, definió como «ficción» el precio aún establecido para el «criollo». Y sostuvo que si la Argentina no empieza a acercar el valor del barril interno a la cotización internacional desaparecerá todo atractivo a la inversión, además de generarse una tensión fuerte entre las petroleras que no refinan para venta interna.

«Ir soltando el precio interno sería una buena señal para los inversores. Pero ese cambio debería combinarse con una suba en los surtidores porque si no se derrumba el negocio para los refinadores. Pagarían caro el crudo para luego comercializar a nivel interno una nafta que tiene valores bajos en términos regionales. El Gobierno tiene que tomar decisiones rápidas en un contexto complicado. La situación actual no se podrá sostener por mucho tiempo más», dijo.

«La presión sobre los precios locales es cada vez más intensa. Si se establecen cambios para el barril local, un aumento como podría ocurrir, entonces a las empresas no les quedará más opción que incrementar el valor de los combustibles. Los refinadores pagarán más cara la materia prima, será lógico que exijan subas en las estaciones de servicio. Hay que ver qué decide el Gobierno. En todo caso, el contexto internacional le sacó la posibilidad de transitar todo este año sin aumentos«, agregó.

Por su parte, Horacio Lazarte, analista del mercado energético, dijo que, dado el escenario de volatilidad del petróleo externo, «difícilmente pueda sostenerse el precio del barril que tenemos hasta ahora. Ya la cotización estaba desfasada y eso se acentuó con la guerra. Si bien las empresas venían compensando los números locales con la exportación a precios internacionales, ahora la brecha es realmente enorme».

«Los precios internos entraron en revisión. Pero que se apliquen cambios al barril no necesariamente podría generar un aumento de relevancia en los surtidores. De hecho, en febrero se aplicó una suba a las naftas pero sin tocar el valor del barril interno. Hay que ver qué acuerdo se logra entre privados. Una suba fuerte en las estaciones de servicio resulta inviable para cualquier gobierno», afirmó.

El precio del barril internacional prácticamente duplica la cotización interna de la unidad.

La nafta sigue barata a nivel regional

A tono con lo anterior, el secretario de CECHA, la entidad que integra a los comercializadores de naftas, advirtió recientemente que, a raíz de los incumplimientos de Rusia en cuanto a «entregas de gas y petróleo, el precio (de los hidrocarburos) continuará su alza elevada durante mucho tiempo».

«La disparada del petróleo será acompañada por el gas. Si tenemos en cuenta que Argentina necesita importar gran cantidad de fluido para el invierno, bueno, se pone en duda también el precio futuro del GNC«, advirtió Pedro Llorvandi. Para enseguida añadir que en el ámbito de «las estaciones de servicio estamos asumiendo que esta suba importante en el precio del petróleo repercutirá en la operatoria de las petroleras nacionales».

En el empresariado del expendio remarcan que el precio de las naftas argentinas sigue estando entre los más bajos de la región. Y que, previo a la guerra Ucrania-Rusia, los valores ya se ubicaban al menos 10 por ciento por debajo respecto de los países vecinos. Consideran que el barril «criollo» empezará a subir en el corto plazo. También, que ese mismo incremento redundará en aumentos en las naftas.

«Ya era casi imposible operar sin inconvenientes antes del conflicto bélico por lo elevado de los costos. Ahora, la escasez de petróleo aceleró el precio del barril y hay que ver qué pasa con la producción interna. Si no se les da algún aliciente para vender a nivel interno, las petroleras con justa razón apuntarán a comercializar fronteras hacia afuera. Eso generaría desabastecimiento de combustibles. El precio tendrá que tocarse», dijo un comercializador de peso en la zona centro del país.

Por Patricio Eleisegui

iProfesional

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