GNL: Un recurso que la Argentina tiene en cantidad y puede generar millonarias exportaciones

La guerra entre Rusia y Ucrania más que duplicó el precio del GNL un recurso que la Argentina tiene en cantidad y puede generar millonarias exportaciones.

Durante el periodo de sesiones extraordinarias en el Congreso, el oficialismo impulsará proyectos estratégico para el 2023, un año que estará marcado por el retraso en la liquidación de divisas del sector agropecuario, lo que obliga a la cartera de Economía a buscar fuentes alternativas.

El ministro de Economía, Sergio Massa, confirmó que enviará al recinto dos proyectos de ley para regular las actividades de gas natural licuado (GNL) e hidrógeno, con el objetivo de darle previsibilidad por 30 años para que ambas industrias se desarrollen en el país y convoquen inversiones.

El anuncio se enmarca en el desarrollo vertiginoso que ha tenido Vaca Muerta que puso a la Argentina ante la oportunidad no solo de exportar gas por gasoductos, sino también como GNL, con un horizonte de 27.000 millones de dólares anuales por 30 años, según un informe de Fundar.

El documento elaborado por el think thank precisa que el potencial exportador del GNL equivale a 1,1 veces el ingreso de divisas anual del agro (u$s 23.841 millones); 20 veces el maíz (u$s 1334 millones); 5 veces el petróleo (u$s 5.208 millones) y 8,5 los despachos de carne (u$s 3148 millones).

La iniciativa permitirá, además, consolidar el mercado interno con la instalación de pequeñas plantas de licuefacción para garantizar el abastecimiento pleno de la demanda local (segmento residencial, comercial, industrial y usinas) a precios razonables y sin cortes. 

Además, abre expectativas en la industria naval que aún espera la sanción de una ley que promueve, en simultáneo, la actividad de los astilleros locales y la marina mercante.


Un mar de oportunidades

La demanda internacional de gas natural aumentó en gran magnitud a lo largo de las últimas décadas y crecerá todavía más debido al rol de este recurso en la transición energética, destaca un informe de Fundar.

Entre 2001 y 2021, el crecimiento anual del consumo de gas fue del 2,6% en promedio, y el de su comercialización internacional, del 4,1%.

«Hay que actuar ahora, antes de que la demanda de combustibles fósiles disminuya de manera significativa a causa de la transición energética», advierte el documento de Fundar y precisa que la oportunidad se agudizó a lo largo del último año como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania que más que duplicó el precio del GNL.

Según estimaciones de la Cámara de la Industria Naval Argentina (CINA), en una primera etapa el sector deberá importar 35 buques de GNL por año y, en un futuro, demandará 460 embarcaciones por año para despachar el combustible.

«Hace casi 8 años le acercamos a YPF un proyecto de construcción de un remolcador a GNL que cambia totalmente la ecuación del costo logístico, con una reducción de entre 58 al 62% del gasto de combustible», contó Silvia Martínez, titular de la CINA.

La dirigente empresaria agregó que «YPF puede posicionarse como proveedor – abastecedor de esa alternativa energética no sólo a las flotas propias sino al resto de las empresas» y, en este sentido agregó que la ley que impulsa el oficialismo debe contemplar el desarrollo de la industria y sus proveedores locales.

«Esto debe ser una cuestión de Estado», reforzó Martínez y aseguró que el país cuenta con astilleros privados, talleres, personal, insumos, capacidad edilicia y de ingeniería para enfrentar los contrataos de construcción «generar muchas fuentes de trabajo y jerarquizar la industria argentina.


Beneficio colateral

Además del efecto económico, hoy las normas internacionales de reducción de emisiones y cuidado al medio ambiente vigentes, requieren que el transporte fluvial y marítimo cumplan con la elección de combustibles limpios. «Por la extensión de la Argentina, un transporte fluvial y marítimo bajo de contaminación y más competitivo puede cambiar la ecuación de la economía», indicó y agregó que no sólo se reduciría el costo logístico sino, además, «aumentaría la penetración de nuestros productos a otros mercados».

Adicionalmente, la reactivación de la flota fluvial argentina presenta, a simple vista, dos beneficios directos: permite generar puestos de trabajo e ingreso de divisas en concepto de flete, que hoy representan erogaciones por cerca de u$s 7.000 millones.

Desde el sector de servicios marítimos reconocen que «muchos armadores podrían invertir en buques de bandera nacional si se generan condiciones de competencia leal con otras banderas» y aseguran que con sólo recupera un 10% de la carga que hoy transportan buques extranjeros, la Argentina podría generar en un año ingresos por u$s 1200 millones.

Empresarios, gremios y técnicos del sector, coinciden al señalar que la falta de una política de Estado en relación con la navegación «ha llevado a una situación catastrófica», y apuntan a la «necesidad estratégica» de impulsar la industria naval.

En esa línea, la Secretaria de Energía, Flavia Royón, opinó que «la transición tiene que saber generar mano de obra argentina e industria argentina», y reconoció que «la Argentina tiene un complejo industrial para saber aprovechar y que cada vez estos proyectos tengan más contenido y valor agregado nacional».

Un documento elaborado por Fundar refleja que el 77% del crecimiento del intercambio global de gas natural hasta 2040 se llevará a cabo vía GNL y se espera que domine los intercambios internacionales para el 2030, sin embargo, advierte que los resultados se verán en entre 5 y 7 años luego de que inicie el proyecto.

Por Belén Ehuletche

El Cronista

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