Diferencias entre el GNC y el GNL

Se trata del mismo gas natural, pero conservado a distintas temperaturas. Su uso varía de acuerdo a las necesidades y las distancias a recorrer.

El gas natural es una opción sustentable para propulsar vehículos, tanto particulares como comerciales. Sus bajas emisiones de partículas contaminantes lo convierten en un aliado a la hora de pensar en el cuidado de la ecología. Además, su uso permite un ahorro importante en combustible, lo que es especialmente útil para transportistas.

Pero existen diferentes estados en los que este recurso puede utilizarse: el Gas Natural Comprimido (GNC) y el Gas Natural Licuado (GNL). Se trata del mismo producto pero en distinta fase térmica, lo que produce que su utilidad sea variada. Son alternativas que brindan servicios distintos, fundamentalmente en lo que refiere a la autonomía, y que se utilizan de acuerdo a la función que cumpla cada vehículo.

El gas natural es un hidrocarburo, compuesto principalmente por metano. Se forma cuando varias capas de plantas en descomposición y materia animal se exponen a calor intenso y presión bajo la superficie de la Tierra durante millones de años. Estos sedimentos atrapados entre estratos de rocas porosas forman bolsas de gas, que posteriormente se extraen. Este recurso puede conservarse de dos maneras.

En lo que respecta al GNL, pasa por un proceso de enfriamiento que lo convierte al estado líquido, según explicaron expertos en la materia de IVECO España. Se trata de un producto criogénico que se lleva a los 160 grados bajo cero y, por ese efecto, se hace más pequeño. Esta cualidad permite que en el mismo espacio logre ingresar una mayor masa de combustible. O sea que en un volumen idéntico entra muchísimo más GNL que GNC. Esto permite que los vehículos que utilizan esta alternativa pueden lograr una autonomía de hasta 1.600 kilómetros por carga.

Mientras tanto, el GNC viene comprimido, almacenado a altas presiones, entre 200 y 250 bares y se almacena en tanques de gas comprimido a alta presión.

En lo que respecta al GNL, pasa por un proceso de enfriamiento que lo convierte al estado líquido, según explicaron expertos en la materia de IVECO España.

Es importante no confundir el GNC con el GNL, ya que los vehículos que utilizan GNC no pueden cargar combustible en una estación que sea exclusivamente de GNL y viceversa. Este factor es clave.

A la hora de hablar de diferencias entre ambos tipos de Gas Natural, es importante señalar la disponibilidad de ambos recursos para el público. En la Argentina, la red de estaciones de GNC es muy amplia, y esto responde a la gran cantidad de vehículos que lo utilizan en el país. Desde los años 80 se impulsó este tipo de combustible y desde ese momento el parque automotor no paró de crecer. Sin embargo, para el GNL la situación no es la misma. Existen proyectos para que en los próximos años se creen corredores especiales para promover este tipo de transporte y para que la llegada por tierra a países limítrofes con este combustible sea más simple. Por el momento, la disponibilidad no está extendida en el territorio.

Mientras tanto, en Europa el número de estaciones de GNL viene creciendo en forma sostenible en el tiempo. Ya se superaron las 300 en todo el continente, con Italia a la cabeza con 80, y España en segundo lugar, con 58. Estas estaciones suministran combustible a los más de 6 mil camiones con esta tecnología que circulan por sus rutas. El crecimiento acompaña al de las estaciones de GNC, que se acercan a las 4.000, y siguen en aumento. Según proyecciones, en Europa hacia el año 2028 habrá 2 mil estaciones de GNL y 10 mil de GNC.

Clarín

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