Vaca Muerta: faltan más de la mitad de los fondos para pagar el gasoducto

Los valores marcados por las licitaciones y los pliegos llevaron la Etapa 1 a más de 2.500 millones de dólares. El presupuesto disponible alcanza para solventar menos de la mitad de la obra.

Entre el anuncio del lanzamiento del programa Transport.Ar, realizado a fines del año pasado, y la licitación puesta en marcha en los últimos meses, el costo de la primera etapa del gasoducto Néstor Kirchner y las obras complementarias se encareció más de un 130% y los valores que han resultado de las ofertas marcan que los recursos contantes y sonantes que tiene Energía Argentina (Enarsa) para pagar la obra, alcanzan para menos de la mitad de los trabajos.

Para explicar cómo fue que, parafraseando al expresidente Mauricio Macri, pasaron cosas, vale realizar un repaso cronológico.

El 25 de noviembre del año pasado el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y el secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, anunciaron el lanzamiento del programa Transport.Ar que contempla en su primera etapa la construcción del gasoducto Néstor Kirchner y una serie de obras complementarias como son el ramal de Mercedes – Cardales.

En ese momento, el Ejecutivo presentó un documento en el cual se indicaban los costos estimados del programa que en todas sus etapas llegaba a los 3471 millones de dólares, incluyendo entre esas obras la reversión del Gasoducto Norte y conexiones con Brasil.

En detalle, la presentación marcó que la realización del tramo 1 del gasoducto Néstor Kirchner tendría un costo de 965 millones de dólares. Al cual se sumaban otros valores como el tramo Mercedes – Cardales por 132 millones de dólares que fue incluido en la licitación lanzada este año.


El dato
1.717 millones de dólares es el faltante de fondos que tiene Enarsa para solventar las obras en marcha.


Dicho en síntesis, el costo del tramo 1 de las obras sumaba 1097 millones de dólares, un 135% menos que los 2581,3 millones de dólares que hoy se sabe que costará el mismo tramo en función de las licitaciones ya realizadas y los presupuestos señalados para las que aún están en marcha.

Este encarecimiento de la obra es la clave central que explica porqué hoy el presupuesto que tiene en el bolsillo Enarsa alcanza para cubrir apenas el 40% de la licitación que está realizando y pone contra las cuerdas a la obra clave para el aprovisionamiento de gas del país, la reducción del drenaje de divisas por importaciones y el desarrollo de Vaca Muerta.

El pasado 23 de febrero comenzó el proceso licitatorio del programa que tiene al gasoducto Néstor Kirchner como su estandarte.

Desde entonces se han realizados diversas licitaciones para la adquisición de los caños -con polémica de grueso calibre de por medio- la obra civil, la provisión de válvulas y la construcción de una planta compresora.


Los costos del gasoducto

Veamos uno por uno los números que ya han quedado plasmados en la apertura y adjudicación de las ofertas.

La compra de los caños de 36 y 30 pulgadas que se requieren para el gran gasoducto entre Tratayén y Salliqueló y para el tramo Mercedes Cardales se adjudicó a la firma Siat por 663,7 millones de dólares. Este es el único caso en el que desde Enarsa ya se giró un anticipo, del 40%, del pago.

Las ofertas para la construcción civil de los gasoductos se dieron por partes. El reglón 1 y 2, por un total sumado de 440 kilómetros desde Tratayén hasta La Pampa, quedó en manos de la UTE Techint – Sacde, con las ofertas más económicas.

En el primer caso el precio que las firmas pidieron fue de 74.085.033.000 pesos con IVA incluido. El reglón 2 llegó a los 67.915.205.400 pesos con IVA.

El tramo 3 quedará en manos de la firma BTU ya que el reglamento de la licitación no permite que una misma empresa realice toda la obra. La empresa pidió por este tramo de 133 kilómetros que culmina en Salliqueló un total de 66.913.000.000 pesos con IVA.

También se licitó la construcción de la planta compresora de Mercedes – Cardales, que quedó en manos de la firma Esuco, que valuó su trabajo en 12.459.339.000 pesos con IVA.

La construcción del tramo Mercedes – Cardales, que se presupuestó allá por noviembre del año pasado en 282 millones de dólares, pero el viernes se conocieron las ofertas, siendo la de Techint- Sacde la más económica por 47.239.500.000 pesos, es decir unos 345 millones de dólares, aunque el cálculo de esta nota se hizo con el precio presupuestado.

Hasta aquí llega la parte de ofertas que ya se conocen. Pero aún restan definir la compra de las válvulas de todo el sistema que Enarsa previó en misma licitación en 16,8 millones de dólares.

Este cúmulo de ofertas y presupuestos, que son de acceso público en todos los casos en las páginas de Enarsa, dan cuenta de que en pesos, el total de la obra llega a los 352.994.452.800 pesos, lo cual traducido al valor actual del dólar es de 2.581,3 millones de dólares.

Resumiendo entonces, la obra que Fernández había anunciado en noviembre por 1097 millones de dólares, tiene un costo real en estos días de 2581,3 millones de dólares, un 135% más cara.

Y eso es un dato que al gobierno no debería sorprenderlos, dado que desde la misma Enarsa se presupuestó en los diversos pliegos esta obra en 267.233.739.246 pesos, lo cual al dólar oficial de esta semana, representan 1954,17 millones de dólares.


Fondos insuficientes

Enarsa creó recientemente una página web en la que exclusivamente detallan los aspectos del gasoducto con el nombre del expresidente. Entre la información que se reseña hay un apartado que marca el financiamiento que la firma estatal tiene que llega a un total de 178.975.941.554 pesos, es decir 1.308,78 millones de dólares.

La simple cuenta matemática marca que entre el costo de las licitaciones ya abiertas y las que están en marcha, y los fondos disponibles hay un rojo más grande que una cancha de fútbol.

A Enarsa le faltan nada menos que 1.272,53 millones de dólares para cubrir los costos que hoy ya sabe que deberá afrontar.

Pero eso no es todo, porque como dice el dicho, las malas noticias no vienen solas. Enarsa cuenta en este apartado del financiamiento con 4 ítems, en dos casos se trata de las partidas presupuestarias de 59.080.321.152 pesos del 2021 marcada en el DNU 809/21 y repetida en 2022 ante el rechazo del proyecto del presupuesto 2022.

Además suma 60.190.000.000 pesos de la Ley 27605 de Aporte Solidario del año pasado y 625.299.250 de este año.

Sin embargo, la Ley 27605 marcó un destino específico para el uso de esos fondos que no es justamente la realización de un gasoducto y obras de infraestructura. Esto también es algo conocido en las autoridades nacionales y por eso se incluyó un apartado especial en el proyecto del Presupuesto 2022, pero al ser rechazado en el Congreso dejó en punto muerto esta asignación de fondos que, como tal, no podrían ser redirigidas por medio de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

Esta limitación, hace que el presupuesto real que Enarsa tiene caiga a los 118.160.642.304 pesos ó 864,06 millones de dólares, haciendo que el faltante para solventar la obra licitada sea nada menos que del 60%, es decir que faltan 234.833.810.400 pesos para pagar todas las licitaciones abiertas, nada menos que 1.717,2 millones de dólares.

Si volvemos a lo que fueron los cálculos de costos de aquella presentación realizada por el presidente hace casi 9 meses, los fondos reales de los que dispone hoy Enarsa no alcanzan si quiera para realizar solo el tramo 1 del gasoducto Néstor Kirchner.

Pero sí alcanzaban en el momento del anuncio, ya que las recientes devaluaciones del peso han hecho mella en el presupuesto asignado, que antes sobraba para la etapa 1, pero que ahora no alcanza dado que se lo mantuvo en pesos.

Si bien las empresas que participan de las licitaciones saben que solo una parte de todos estos costos debe ser salda en dólares, por tratarse de importaciones, el rojo para solventar el costo de la obra clave es más que importante y plantea un interrogante de 1700 millones de dólares de dimensión en torno a cómo hará el Enarsa y el gobierno para saldar esta obra que se ha transformado en el caballito de batalla de la gestión.

Un faltante de fondos y una preocupación mayor, que colisiona directamente con las hiperfrecuentes y costosas publicidades que desde el mismo gobierno se hace sobre el desarrollo de la obra que aún no tiene ni un metro de zanjeo.

Por Victoria Terzaghi

Río Negro

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