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Tito, el auto eléctrico que se fabrica en San Luis

Promete costar la mitad del Volt cordobés. Saldrá a la venta a fin de año. Es un vehículo, que los clientes podrán personalizar. Consume 90% menos que un naftero. Ya recibió pedidos de concesionarios y particulares.

Mientras las grandes automotrices en el país registran un desplome histórico en la producción y, sobre todo, sus ventas, una pyme de San Luis se atrevió a ver más allá de la pandemia y, como otra vecina cordobesa, apostó a los vehículos, aunque no a los convencionales.

Al cordobés Volt, de Grupo Parodi, que consiguió el permiso para producir hace unos días, ahora se suma el fabricante de productos de electrónica Coradir, que empezará a vender a fin de año Tito, un auto eléctrico que creó en su planta de 5000 metros cuadrados de San Luis y será el más barato del mercado nacional. Costará la mitad que Volt y la empresa asegura que ahorra hasta un 90% de los costos que genera un naftero.

Con los dos prototipos ya listos, la compañía se encuentra realizando los trámites de aprobación y espera obtener la habilitación correspondiente en noviembre para empezar a comercializar el vehículo en diciembre. Una vez que reciba la certificación, aspira a venderlo en todo el país y personalizarlo según las preferencias del cliente.

Estos proyectos se dan en medio de una fuerte caída en la producción automotriz, que registró un rotundo «cero» en abril y una baja del 48% en mayo, con apenas 4802 unidades, según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). La interrupción de la actividad económica por efecto del coronavirus le dio una mayor profundidad a una crisis que existía desde antes de la pandemia y enhebró 16 meses de caídas consecutivas, con un repunte en enero, pero aislado.

Pero Coradir invirtió u$s 1,5 millón (de fondos propios) para montar esta nueva línea de producción. Además del establecimiento productivo que tiene en la región puntana, posee dos más: uno en el Distrito Tecnológico de Parque Patricios, en la Ciudad de Buenos Aires, y otro en Tierra del Fuego. El auto se fabricará y ensamblará en el de San Luis, con un primer lote de 100 unidades, y la empresa generará 40 nuevos puestos de trabajo.

«Desde el punto de vista industrial, ya está culminado el proyecto. Solo restan los permisos. Por suerte la pandemia no interrumpió nuestros planes, dado que en San Luis casi no hubo una cuarentena estricta», sostiene Juan Manuel Baretto, presidente de Coradir.

La demanda superó las expectativas. Recibimos muchos pedidos y consultas en los últimos días, por parte de clientes interesados y concesionarios. Es muy posible que se acabe rápido el primer lote. Con esta línea de producción podríamos hacer hasta 250 autos. Pero si la demanda continúa en aumento, habilitaremos una segunda», anticipa, y cuenta que piensan crear otros dos modelos luego de Tito: un utilitario de carga y otro con un chasis de aluminio y llantas más grandes.

La pyme nació en 1995 y se dedica a la fabricación y la venta de artículos de electrónica y electrodomésticos, que incluyen computadoras, notebooks, celulares, accesorios, aspiradoras y televisores, entre otros. Además, provee luminaria LED, equipos informáticos, servicios de Internet y software a medida.

La idea surgió a partir de la alianza comercial de la empresa con la firma nacional productora de baterías Probattery. Desde que comenzaron a trabajar de forma conjunta hace tres años, llevaron a cabo varios proyectos. «Ofrecemos un amplio rango de productos y todos los años nos embarcamos en un desarrollo disruptivo», dice Baretto.

El primero fue la elaboración de baterías de litio para smartphones en la planta de Coradir en Ushuaia. Luego, le siguió otro de baterías inteligentes para antenas de computación y centros storage en el polo productivo de Probatterry en Buenos Aires. Cuando empezaron a pensar en la creación de baterías para dispositivos de movilidad sustentable, como monopatines y automóviles, tomaron conciencia de que había una baja demanda, ya que aún es escasa su producción en el país.

«Tuvimos que generar la propia demanda para dar respuesta a las baterías que buscábamos fabricar. Así fue que nos propusimos generar una plataforma de desarrollo de un auto eléctrico. Es decir, un sistema base que cualquier fabricante puede utilizar para crear su propio modelo. Pero a medida que avanzamos, nos dimos cuenta de que estábamos muy cerca de producir un vehículo. Entonces decidimos crear el nuestro», explica Baretto, y añade que el desarrollo y la fabricación del auto demandó dos años.

Características técnicas

Tito se presenta como un vehículo sin combustible y económico, que funciona con un propulsor eléctrico de alta eficiencia y consume un 90% menos que un naftero. «Es silencioso (libre de ruido y vibración) y no genera emisiones de dióxido de carbono. Consume menos que un caloventor y eso cuesta hasta 10 veces menos que un auto con motor a combustión», afirma el número uno de la compañía.

El vehículo tiene una autonomía de 100 kilómetros con una carga eléctrica de ocho horas y su velocidad máxima es de 65 kilómetros por hora, dado que está pensado, principalmente, para ser utilizado en la ciudad. Posee cuatro asientos y los traseros son rebatibles para lograr más espacio en el baúl. Trae una pantalla LED HD táctil, radio, Bluetooth, cámara de retroceso, cierre centralizado, levanta vidrios eléctricos y mando a distancia.

Aunque varios de sus componentes son importados, como la carrocería (que es de origen chino), Coradir los reemplazará, en breve, por piezas de industria nacional. «La Argentina tiene una trayectoria de muchas pymes industriales de autopartes con una larga experiencia y posee un desarrollo técnico avanzado respecto de otros países. Estamos charlando con potenciales proveedores locales», expresa Baretto.

En cuanto a la batería, el auto está pensado para que sea de carga lenta y para que quien lo adquiera no tenga que hacer en su casa ninguna modificación: directamente se enchufa a un conector de 220V domiciliario. Los 100 kilómetros de autonomía se alcanzan con baterías de plomo, que tienen un promedio de vida útil de cinco años. Si se las sustituye por baterías de litio, se triplica la distancia.

«La carga de vehículos eléctricos en el hogar implica, generalmente, realizar adaptaciones. En este caso, el proceso es más lento, pero no le genera ningún inconveniente al usuario, ya que el cargador viene integrado al auto y no necesita ninguna adecuación: mientras duerme durante la noche, lo deja enchufado y cuando se levanta a la mañana ya está la carga completa”, indica el presidente de la pyme.

«Aunque ya tenemos una paleta de colores predeterminada (rojo y fucsia), se podrá customizar a gusto, como lo hacemos con las computadoras», comenta el ejecutivo, y adelanta que la semana que viene la compañía lanzará un micrositio del vehículo dentro de su página web, donde estará el detalle de las especificaciones técnicas.

¿Por qué este nombre? «Hicimos una ‘tormenta de ideas’ y quisimos darle una impronta nacional, en lugar de usar términos en inglés. Cuando recibimos el folleto de la publicación en una instancia de evaluación, el archivo tenía como nombre ‘Tito’. Nos pareció gracioso y simpático, en alusión a un coche chiquito», describe Baretto.

Cómo será la venta y a qué precio

Tito costará la mitad que su competidor cordobés: mientras que Volt, del que ya se vendieron 28 unidades, sale u$s 20.000, cuando Tito esté el mercado, a fin de año, tendrá un costo de u$s 10.000. “Al tipo de cambio oficial de hoy, son aproximadamente $ 720.000”, menciona el presidente de la empresa.

El tiempo de entrega será de 60 días y habrá opciones de financiación. Baretto señala que planean que las cuotas de financiación tengan el mismo monto que el gasto mensual de combustible de un auto naftero. “En promedio, la gente recorre 20.000 kilómetros por año en una ciudad. Son unos 1500 mensuales, que equivalen a $ 12.000 de nafta por mes. Con lo que te ahorrás de combustible subvencionás la compra de Tito. Estamos en conversaciones con tres bancos. Queremos ofrecer hasta un 70% de financiación, con 60 cuotas a un valor de alrededor de $ 12.000 cada una», destaca el presidente de Coradir.

Baretto confía en el potencial del vehículo y considera que se trata de un producto pensado para estos tiempos. «Ya había en el país una crisis económica previa a la pandemia. Esto nos llevó a crear un auto que sea funcional al cliente, teniendo en cuenta sus necesidades y su poder adquisitivo actual. Por eso, creemos que la financiación de cara al cliente es relevante. Nuestra premisa fue nunca encarecer su costo final para que resulte accesible. Este contexto será un catalizador de muchos cambios, entre ellos, cobrará impulso la movilidad eléctrica», concluye.

Por AGUSTINA DEVINCENZI
Cronista

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