Juicio Oil, ingresan peritos que derribaron deuda de $8 mil millones a la AFIP

Declaró exejecutivo del Grupo Indalo y tesorera encargada de realizar pagos. Remarcaron que siempre se abonaban si había fondos disponibles. Expectativa por interés de la fiscalía en estirar debate. Comparecen peritos que firmaron de forma unánime el estudio sobre datos concretos.

El juicio oral por el caso Oil Combustibles culminó con la etapa de las declaraciones de los testigos y puso proa a ingresar en la recta final con la convocatoria a los cinco peritos que elaboraron el peritaje al amparo de la Corte Suprema que desmintió, no solo la cifra de $8 mil millones de pesos de deuda tributaria de la petrolera que había sido instalada, sino que expuso que los planes de pago de la AFIP estaban al día hasta el 10 de diciembre de 2015.

Jorge Berro Madero -uno de los exejecutivos del Grupo Indalo- y una contadora que se encargaba de tesorería en Oil fueron los últimos que declararon, a pedido de la acusación y sin preguntas por parte de las defensas. El Tribunal Oral Federal N°3 dio por culminada esta etapa de producción de prueba en el debate, aunque la fiscalía advirtió que iba a seguir insistiendo con la citación a Lisa Garay, que era la Gerenta de Administración del holding de Cristóbal López y Fabián De Sousa, que reside en Nueva Zelanda.

Algo fastidiado, el presidente del tribunal Fernando Machado Pelloni sostuvo que no se pudo articular la cooperación internacional para asegurar la presencia de un juez neozelandés y que esto implicaba que la testimonial no solo fuera en otro huso horario, sino que corría el riesgo de no estar alcanzada por los requisitos legales en caso de que alguna parte la objetara. Podría ser un tema de tironeo porque retrasaría la culminación formal del juicio.

Al regreso de la feria judicial de invierno comparecerán los peritos en simultáneo para explicar los alcances de su trabajo que de manera unánime, concluyó que toda la deuda estaba regularizada y al día en planes de pago, que se habían abonado más de $7 mil millones en concepto de impuesto ITC y que era imaginaria la cifra que fue publicada porque los datos duros que estaban en los registros eran distintos. Ese peritaje fue un golpe fuerte para la acusación y recién incorporada al juicio por orden del TOF 3 ya que durante la instrucción había sido retaceada.

Berro Madero fue sometido a un exhaustivo interrogatorio por los fiscales: indagaron nuevamente si alguien daba órdenes para frenar los pagos de ITC a la AFIP. La respuesta llegó del lado de la tesorera Aldana Krasser, que también estaba a cargo de dirigir esos pagos. “¿Quién tomaba la decisión de no pagar?”, preguntó el fiscal Diego Velasco. “Es que no había una decisión de no pagar. Si los fondos estaban disponibles, se pagaba. No tengo recuerdo de que alguien dijera no hay que pagar”, sostuvo la testigo en su breve declaración. “¿Puede ampliar por qué no se pagó?”, abundó la acusación. “No puede haber otra razón que no fuera que no estaban los fondos”, concluyó la tesorera. Para colmo, su historial de trabajo señalaba que fue parte de un proyecto especial de modernización de la refinería de San Lorenzo por la proyección de normas ambientales que iban a estar vigentes y a las cuales Oil debía adaptarse. Para las defensas este fue un detalle positivo porque parte de la elevación a juicio sostuvo siempre que la petrolera era una suerte de cáscara vacía y de vehículo para únicamente defraudar a la AFIP. Durante el juicio apareció una corporación con áreas y departamentos específicos y especializados. Berro Madero sostuvo que era uno de los pintos destacables, que era todo “ordenadito”.

Incluso cuando le preguntaron por los “mutuos” que eran los préstamos intercompanies. Aseguró que “devengaban intereses” siempre, pero que además se facturaban y que se asentaban en las contabilidades de las empresas deudoras y acreedoras, algo que por magnitud de facturación -u$s1.500 millones de dólares anuales- tenía a Oil como principal motor de financiamiento de otras empresas relacionadas. Los alcances de las responsabilidades de Krasser como tesorera impidieron que pudiera responder las preguntas relativas a impuestos o a decisiones corporativas que la excedían.

Es más, la testigo terminó reconociendo los correos electrónicos que le exhibieron respecto a intercambios y por períodos impagos que se iban generando, aunque destacó que eran “montos menores”. “Siempre se velaba que no se cayeran los planes y se pagarán las cuotas. Estás pagando mucho interés financiero (por los planes de AFIP). Y (si caducan) volvés a tener la deuda original”, afirmó Krasser. Es decir, que la compañía -a su entender- tenía la intención de pago permanente- y que el objetivo era que a pesar de los movimientos constantes que tenían para equilibrar cajas dentro de las empresas del Grupo (algo que Berro Madero remarcó en su declaración) para evitar que los planes de AFIP queden impagos. ¿el motivo? Que si caían, perdían el dinero pagado por intereses de financiación y reaparecía la deuda original sin plazos.

En ese sentido, Berro Madero había declarado en sintonía cuando le exhibieron los mails en los que se intercambiaban consultas respecto a los planes: “Era de acuerdo a cómo venía la caja ese día. La consulta al gerente es si utilizando esos fondos si yo afectaba los vencimientos de las cuotas. Sí, era habitual. Si yo tomaba esos fondos, tal vez le volvía para atrás lo que habían pagado. Obviamente se consultaba para no cometer un error grave que afectara la compañía”, replicó.

“No (fueron tomados) como forma específica de financiamiento. Siempre de acuerdo a las herramientas (financieras) que había. La política no era ´entren a todos los planes habidos y por haber´. Si estaba esa herramienta, se utilizaba”, sostuvo el testigo respecto a la utilización de los planes. “Las veces que se tomó era porque estaba la posibilidad. No se tomó en base a eso el crecimiento del Grupo”, dijo.

Pero también reveló un aspecto desconocido desde el punto de vista financiero cuando surgió, en marzo de 2016, la noticia en el diario La Nación respecto a la supuesta deuda de Oil Combustibles, cuyas cifras y datos principales resultaron o inexactos o falsos de acuerdo al peritaje. “Para que se den una idea, una factura de YPF es un instrumento (financiero) de primera línea. No nos tomaban ni eso. Se cayó el fideicomiso (que se estaba diseñando para integrar las empresas del holding), se suspendió plan de inversiones y, a mi entender, también a partir de determinadas decisiones del gobierno, lo único que nos quedó era acudir a financieras. Nuestro costo financiero voló por el aire. Cada noticia (que aparecía) era renegociar. Los bancos no nos dejaron ni cuentas abiertas. En ese contexto tienen que pedir un tiempo para resolver este tema. El negocio tiene que seguir adelante. Siempre la idea fue avanzar. Pero no hubo más posibilidades. Pasas a ser un paria financiero”, concluyó.

Por Gabriel Morini

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