Furor de paraguayos y brasileños por la nafta argentina

En Iguazú hay surtidores diferenciados para locales y extranjeros, para evitar la escasez. El precio local es la mitad que en los países vecinos

Fue el efecto colateral menos pensado para el Gobierno tras la reapertura de las fronteras al turismo externo. No se trata de algo negativo, como el riesgo de contagios de covid, ni tampoco de algo positivo, como la reactivación de la hotelería y gastronomía: lo que los turistas están haciendo es poner una fuerte presión a la política de retraso de precios en la energía.

Parece raro visto desde Buenos Aires, pero en realidad es una situación tradicional muy fácil de explicar para cualquiera que viva en una zona de frontera: en los momentos en que se producen diferencias de precios muy marcadas entre dos países, inmediatamente se produce eso que los economistas llaman «arbitraje». Es decir, los que viven del lado caro de la frontera cruzan en masa al lado barato para abastecerse, y en el mediano plazo el resultado suele ser un emparejamiento de los precios, tal como indica la teoría económica.

En los años ‘70, los que viajaban eran los argentinos hacia el lado brasileño, aprovechando las gangas que ocurrían por las diferencias de tipo de cambio que encarecía el peso argentino. En momentos de devaluaciones abruptas, durante los años ’80, era típico que los uruguayos de las ciudades fronterizas cruzaran los puentes para abastecerse en supermercados y comprar ropa que, también por la diferencia cambiaria, les resultaba barato.

Más recientemente, durante la gestión macrista, fueron los argentinos los que popularizaron los tours de compras a Paraguay y Chile para traer productos electrónicos, hasta que se produjo la devaluación que emparejó los precios.

Y ahora, por enésima vez, se está produciendo la misma situación, para poner en evidencia una realidad que el Gobierno trata de disimular: el insostenible retraso de las tarifas en la energía.

El escenario es la provincia de Misiones, más específicamente en la ciudad turística de Puerto Iguazú, en la zona de la triple frontera junto a Brasil y Paraguay. Y lo que ocurre ha sido de tal magnitud que ha obligado a tomar medidas drásticas: los visitantes, ni bien tuvieron la oportunidad de cruzar la frontera tras el fin de la restricción sanitaria, se dedicaron a «saquear» las estaciones de servicio.

El motivo es simple: a $109 el litro de super y a $190 a premium, la nafta de YPF está a un 40% más barato de lo que cotiza en Paraguay y a un 55% menos de lo que se cobra en Brasil.

Es por eso que la imagen característica de los últimos días haya sido la de turistas que hacen «tours de nafta»: cruzan la frontera y lo primero que hacen es llenar el tanque del auto en las estaciones. Pero no conformes con eso, traen además bidones, que cargan para tener repuesto para varios días una vez de regreso en casa.

La diferencia de precios de nafta con los países vecinos provocó un furor de
La diferencia de precios de nafta con los países vecinos provocó un furor de «tour de compras» de combustibles

Se produjo tal colapso que la Cámara de Estaciones de Servicio tuvo que adoptar la medida drástica de implementar un surtidor para argentinos y otro para extranjeros, debido a las quejas que se generaban por las largas colas de espera.

Los empresarios del sector se quejan de que les han puesto cupos en la distribución, por lo que la disposición de surtidores diferenciados según la nacionalidad es una forma de garantizar que no habrá escasez de nafta para los residentes locales.

Los comerciantes misioneros tienen especial inquietud por lo que ocurra en fin de semana próximo, dada la coincidencia de las elecciones nacionales y además un feriado con fin de semana largo en Brasil. Temen que esa situación llegue al extremo de provocar un colapso en el abastecimiento.


Presiones para el fin del cupo

El propio gobierno provincial se hizo eco del reclamo, al punto que el gobernador Oscar Herrera Ahuad pidió al Gobierno nacional que las petroleras no incluyan a esa provincia en el recorte de los cupos de combustibles que se entregan a las estaciones de servicio.

La pretensión del gobernador misionero es que la Secretaría de Energía de la Nación exonere a las estaciones de servicio de su provincia del régimen de cupo que se aplica a nivel nacionaly que se pueda trabajar a libre demanda. Actualmente, las petroleras recortaron entre un 30% y un 40% el envío de combustibles, para regular el sostenimiento de la oferta ante un auge de la demanda.

Los empresarios misioneros del sector combustible indican que ese cupo se basa en la demanda medida en la provincia y que año a año aumenta entre un 15% y un 20% de acuerdo al volumen de la destilación del crudo.

«Los valores a nivel mundial están rondando los 85 y 90 dólares, y Argentina los tiene mendigados al valor criollo de 55 dólares, las petroleras están pidiendo esos ajustes y ahí está la puja y el control de precios que se está dando por detrás», declaró a la prensa misionera Nicolás Brea, empresario estacionero, quien ve con preocupación la tendencia de las petroleras argentinas a disminuir sus volúmenes de destilación. Según el empresario, se está notando una típica actitud «centralista» que privilegia el abastecimiento de los grandes centros urbanos, discriminando así al interior.

Paradojas de la Argentina, la propia petrolera estatal parece estar desoyendo el pedido que el secretario de comercio, Roberto Feletti, les hace a los industriales privados: que ante un incremento de la demanda, no respondan con mayor precio sino con mayor volumen de producción, aun cuando eso pueda implicar una reducción en los márgenes de rentabilidad.

Roberto Feletti: llega al Gobierno un fanático de los controles y crítico  de Martín Guzmán
Roberto Feletti, secretario de Comercio, quiere incluir también a los combustibles entre los precios regulados, pese al fuerte retraso

Lo cierto es que las largas colas de autos con patente paraguaya y brasileña en Puerto Iguazú han puesto de manifiesto para todo el país el tema que se habla en voz baja en los pasillos de los ministerios: la insostenibilidad de los actuales precios del mercado de combustibles.

En las empresas petroleras se estima que el retraso de los precios ya llega a un 35% y que esa situación le ha valido a la empresa estatal YPF una pérdida de ingresos de casi u$s900 millones. Dada la fuerte incidencia de los combustibles en la inflación, el Gobierno ha mantenido hasta ahora firme su decisión de congelar el precio de la nafta, de manera de evitar un agravamiento en la espiral inflacionaria.

De todas maneras, hay una creciente expectativa de que será inevitable una corrección luego de las elecciones legislativas.

Tal vez muchos funcionarios estén recordando, no sin cierta añoranza, los momentos de la cuarentena en que, por el desplome de la demanda, el problema de las petroleras era que se había agotado su capacidad de almacenamiento de combustible que nadie quería comprar.

Hoy, los turistas paraguayos y brasileños activaron la alarma que hizo tomar conciencia sobre que la política de retraso tarifario genera distorsiones en la economía que, tarde o temprano, se hacen difíciles de sostener y exigen un doloroso «sinceramiento».

Por Fernando Gutiérrez

iProfesional

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