Estaciones de servicio: por qué son el nuevo objeto de deseo del mercado inmobiliario

Los negocios de este sector se desplomaron el año pasado. Entonces, ¿por qué el interés por ellas ha crecido un 167%

Cuando -fruto de la pandemia- en los Estados Unidos muchas personas comenzaron a trabajar, las oficinas no fueron el único lugar al que dejaron de ir. Uno de los lugares que más sintió el impacto fueron las estaciones de servicio y las llamadas tiendas de conveniencia (pequeños supermercados con superficies menores a los 500 m² que tienen horarios comerciales superiores a las 18 horas y suelen estar abiertas todo el año). Los propietarios de estos comercios vieron cómo sus negocios se desplomaban a medida que millones de viajes diarios desaparecieron instantáneamente. “En 2020, la demanda de combustible cayó al 13,4 por ciento”, dice Jeff Lenard, vicepresidente de iniciativas estratégicas de la industria en la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia.

La incertidumbre económica-social que genera la pandemia y la transformación que llegó de la mano del trabajo remoto han perturbado este negocio abriendo una puerta a un inesperado escenario: un boom inmobiliario que se tradujo en miles de consultas de potenciales interesados.

Según datos aportados por el portal inmobiliario Crexi, en febrero último, en comparación con los datos previos al inicio de la pandemia, las estaciones de servicio que se encuentran disponibles para su comercialización subieron un 124%, mientras que el interés de los compradores creció un 167%.

El crecimiento de la oferta de estos inmuebles, al igual que el incremento en el interés por parte de inversores y desarrolladores -según Eli Randel, director de estrategia de Crexi-, se debe a la crísis que está experimentando el rubro de las gasolineras. “Creo que los operadores de este tipo de comercios están sufriendo, en algunos casos, problemas de flujo de caja. Sin embargo, el valor de los activos tiende a seguir siendo alto”, dice Randel. Y agrega: “Hay muchos compradores que creen que pueden adquirir estos activos y esperar la tormenta. Tal vez obtengan un pequeño descuento para las condiciones actuales también.”

La crisis que trajo la pandemia parece estar demostrando ser demasiado para muchos en la industria, que está dominada por pequeños minoristas y franquiciados. De las aproximadamente 150.000 tiendas de conveniencia en los Estados Unidos, unas 92.000 son operadores de una sola tienda, según Lenard; y el 80% de ellas también vende combustible. Aunque señala que, durante la pandemia, las ventas de estas tiendas han sido importantes gracias a la comercialización tanto de alimentos como de artículos de despensa y -particularmente- cervezas. La caída en el suministro de combustible está poniendo en un aprieto a muchos operadores, fundamentalmente a los más pequeños.

En este escenario se observa una tendencia creciente en las fusiones y adquisiciones de tiendas de conveniencia y gasolineras. “Los grandes quieren hacerse más grandes y eso hace que las ofertas sean más atractivas”, dice, Lenard.

Los expertos sugieren que las adquisiciones se centrarán en cadenas más pequeñas o propietarios con pocos puntos de venta. Pero también se esperan grandes movimientos de la mano de jugadores importantes, tal es el caso de 7-Eleven. Esta compañía prevé adquirir por US$21.000 millones tiendas de conveniencia de Speedway, una de las firmas competidoras.

Lenard sostiene que hay determinadas regiones del país donde esta industria parece verse mucho más afectada. “California es un mercado muy difícil. Allí las regulaciones relacionadas tanto con la venta de combustible como con el comercio minorista complican la actividad. En cambio, en otros Estados como Florida y Texas, el rubro parece desarrollarse gracias a crecientes poblaciones, al buen tiempo y a las actividades al aire libre que se realizan durante todo el año”.

El interés de algunos jugadores fuertes por adquirir las estaciones de servicio sugiere que -gracias a las vacunas- se espera que los conductores y los viajeros vuelvan pronto a subirse a sus coches para desandar las carreteras. Aunque -a pesar de ello- el futuro de las gasolineras es un tema plagado de incertidumbre.

Por Nate Berg

La Nación

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