En qué consiste el Plan Energético comprometido con el FMI

Más allá de tarifas y subsidios, el Gobierno quiere articular incentivos a la inversión en generación y transporte, impulsar las renovables, extender las herramientas de eficiencia energética y reducir las pérdidas en el sistema de distribución.

Tras casi dos años de negociaciones, el Gobierno nacional logró cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que incluyó un sorpresivo capítulo energético y que fue mucho más allá de la esperada definición sobre el nivel de actualización de las tarifas de gas y electricidad y la segmentación de los subsidios, para pasar a esbozar los lineamientos de lo que denominó un plan energético de mediano plazo. La idea es abordar los problemas de un sector que puede brindar un aporte a la normalización de la macroeconomía y reducir la presión sobre el flujo de divisas por importaciones.

Fuentes oficiales explicaron tras darse a conocer los alcances del acuerdo, que este incipiente plan energético recoge varias de las iniciativas y políticas que ya comenzaron a implementarse, suma otras que están en desarrollo y busca alcanzar nuevas estrategias de manera de lograr una articulación más amplia. Es que el capítulo energético es una de las llaves no sólo para acotar el déficit fiscal en el sendero de convergencia hacia un equilibrio en 2025, sino también para aportar un factor de competitividad al sistema productivo en general con recursos energéticos accesibles y más baratos que permita alimentar un círculo virtuoso con menor presión sobre tarifas y subsidios.

En ese sentido, el nuevo plan incluirá acciones tendientes a incentivar la inversión privada y pública para aumentar la generación y transmisión de energía y superar tanto las limitaciones que quedaron al descubierto este verano con un sistema que funcionó al límite de su capacidad como también resolver los cuellos que vienen registrándose en la red del sistema de transporte eléctrico. De la misma manera, se incluyó la mención a la construcción de gasoductos que ya tienen forma a partir del Plan Transport.Ar que presentó la Secretaría de Energía y que contempla como obra clave el gasoducto troncal Néstor Kirchner para la evacuación de la producción incremental del gas no convencional.

Adicionalmente, se mencionó la expansión de la capacidad de producción de Gas Natural Licuado (GNL) que permitiría concretar la oportunidad de exportador a escala global del potencial de Vaca Muerta, un proyecto millonario pero que se fortalece en el actual contexto internacional en el que la crisis energética europea de precios altos y recursos de oferta incierta presenta una ventana de oportunidad que no se debería desaprovechar. Uno de los instrumentos que se buscará reeditar es la sanción de la Ley de Promoción de las Inversiones Hidrocaburíferas, que tiene estado parlamentario pero que no termina de despertar entusiasmo ni en las empresas ni en los aliados del gobierno.

Pero también el Gobierno destacó la expansión de la generación de energías renovables, un desarrollo que se ralentizó durante la actual gestión y que se mantuvo apenas dinámica con el impulso que el sector ganó en las distintas rondas del programa Renovar. No obstante, las mismas fuentes señalaron que también en ese aspecto se avanzó con señales claras al sector privado para alentar la descentralización en el Mercado a Término de Energías Renovables (Mater), un segmento en el que se advierte un alta demanda de las compañías de megawatts disponibles de fuentes verdes para cumplir sus objetivos de transformación de matriz, y al que las generadoras se están volcando con proyectos de inversiones millonarias.

Otro de los puntos del futuro plan energético esbozado plantea la reducción de las pérdidas en el segmento de distribución mediante mejoras en los medidores, la facturación y la cobranza, un viejo reclamo de las compañías que vienen haciendo foco en ese punto desde hace años, en un proceso acelerado por la digitalización y la redes inteligentes que permite hacer más eficiente el sistema.


Eficiencia Energética

En la otra punta de la cadena de la generación y el transporte eléctricos, por el lado de la demanda se buscará profundizar el trabajo en un pendiente Plan Nacional de Eficiencia Energética que ya tiene finalizado un largo estudio desarrollado con la cooperación de la Unión Europea y que está listo para su discusión y definición, se explicó. Ese trabajo hace eje en cómo mejorar el cuidado del recurso y su utilización sustentable en las esferas del consumo residencial, el industrial y en la del transporte.

Por Ignacio Ortiz

La mañana en Neuquén

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