¿Por qué Córdoba es una provincia hidrocarburífera?

Córdoba no tiene petróleo, pero su fuerte presencia en la producción de biocombustibles la ubica en un lugar preferencial en la producción de naftas.

Antes de fin de año (tal vez en octubre), el Centro Cívico busca aprobar en la Unicameral una ley de biocombustibles con la idea de robustecer (aún más) esa industria en la provincia.

El objetivo es apostar al «autoconsumo» al fomentar su uso en los transportes de carga, en el transporte público de pasajeros que transita por la geografía local, en las flotas oficiales y en los vehículos utilizados en la agroindustria.

Según dijo el gobernador Juan Schiaretti, también se buscará estimular la oferta propiciando con créditos y con exenciones la instalación en Córdoba de más plantas que transformen biomasa en bioenergía.

En este entorno de reimpulso a la economía verde, Fabián López, ministro de Servicios Públicos, participó este miércoles junto con sus pares Sergio Busso (Agricultura y Ganadería), Eduardo Accastello (Industria, Comercio y Minería) y Pablo De Chiara (Ciencia y Tecnología) de un conversatorio online sobre “La energía como política de Estado”.

Luego de exponer todo un marco teórico sobre la necesidad de migrar del uso de combustibles fósiles a una industria basada en las energías renovables, López dio en su charla una interesante redefinición del perfil energético de la Córdoba actual.

«Estamos convencidos de que la bioeconomía gira fuertemente en la transformación de biomasa a biocombustibles, esa transformación energética va de la mano de la bioeconomía en una provincia que es gran productora de biomasa. Entonces, qué mejor que los biocombustibles, ya sean biometano, biodiésel o bioetanol», dijo el titular de la cartera de Servicios Públicos.

Y agregó: «Lo digo medio en broma, pero, en el caso del bioetanol, Córdoba es realmente una provincia hidrocarburífera«.

Y lo argumentó así: «El 12 por ciento de las naftas que se venden en todo el país provienen del bioetanol porque la nafta tiene un corte del 12 por ciento con bioetanol. A su vez, la mitad se hace con caña de azúcar y la otra mitad, con maíz, y, de esa mitad, dos tercios se fabrican en Córdoba. Entonces, se puede decir que el cuatro por ciento de las naftas que se venden en los surtidores de todo el país salen de Córdoba. Somos una provincia hidrocarburífera, pero de combustibles renovables, con toda la sinergia que generan los biocombustibles».

Por estas horas, técnicos de la Provincia trabajan contrarreloj, con reuniones permanentes, para darle forma a la iniciativa.

En principio, la idea es que figure como una ley de promoción: es decir, que establezca incentivos, que pueden ser fiscales o financieros, para la construcción de pequeñas fábricas de biodiésel o de bioetanol que los productores podrían usar para sus propias actividades productivas.

El ministro Busso explicó: “Si hacemos una ley de promoción que contemple al menos el uso propio, significa disminuir los costos para los productores y además una reducción del impacto ambiental, porque los biocombustibles contaminan menos que los combustibles fósiles”.

Según Busso, una planta de biodiésel tiene un valor de entre 50 mil y 100 mil dólares, menos de lo que cuesta un tractor o una cosechadora. Por eso, con algo de financiamiento o de desgravación impositiva, es posible fomentar inversiones en este aspecto.

Asimismo, para garantizar que la calidad del combustible pueda ser utilizada sin problemas, del trabajo forman parte expertos del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba (Ceprocor).

La ley busca, entre otras cosas, ayudar a las tres fábricas de bioetanol de Córdoba, que son las mayores productoras de este combustible del país y que hoy atraviesan un escenario crítico por el congelamiento del precio desde fines del año pasado.

Por Pablo Petovel
La Voz

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