Vaca Muerta cerró diciembre con una caída en la actividad

La fiebre de desarrollo acelerado que experimentó Vaca Muerta a lo largo del año pasado parece haberse enfriado en diciembre cuando el termómetro de la actividad que son las etapas de fractura completadas, mostró una marcada caída y dejó en evidencia el impacto que pueden tener los cambios en las reglas del juego y la volatilidad del sector por la escasa cantidad de desarrollos masivos.

Los no convencionales impusieron cambios en la industria petrolera que llevaron a que desde hace un tiempo a la fecha la cantidad de etapas de fractura que se completan sea el mejor indicador del nivel de actividad alcanzado, superando mediciones tradicionales como la cantidad de pozos perforados o de equipos en actividad.

Las fracturas son las punciones que se realizan dentro de los pozos para estimular la producción de los hidrocarburos que están atrapados dentro de la roca generadora que es Vaca Muerta. Un pozo estándar en la formación, con unos 2.500 metros de rama lateral, tiene en promedio unas 30 etapas de fracturas completadas para poder ser conectado para su producción.

En junio pasado, el gobierno nacional celebraba que por primera vez Vaca Muerta había superado el límite de las 450 etapas de fractura completadas en el mes entre todas las operadoras que perforan con destino a la roca generadora.

Sin embargo, pocos meses más tarde las gráficas de las fracturas muestran una marcada caída en la actividad que tiene una vinculación directa con los efectos que está generando en la producción de gas natural el incierto recorte de la Resolución 46 que estableció el nuevo Plan Gas de estímulo a la producción.

De acuerdo a las mediciones que realiza la firma NCS Multistage, en junio se realizaron en la formación 469 etapas de fractura; en julio fueron 409; en agosto 425; en septiembre se alcanzaron las 513, en octubre se dio el récord de completar 612 etapas; en noviembre fueron 466; pero en diciembre el ritmo cayó a 333.

“La caída que se debió principalmente a la menor actividad que tuvo Tecpetrol y muestra la incidencia de que haya pocos actores en Vaca Muerta que mueven la balanza”, aseguró el country manager de NCS Multistage, Luciano Fucello.

La advertencia se debe a que si bien en la Cuenca Neuquina operan más de cuarenta firmas, el ritmo de las fracturas es marcado por los desarrollos masivos que de momento son sólo tres y es por esto que se concentra la actividad en cuatro firmas: YPF, Tecpetrol, Total y Pan American Energy (PAE) y, a la vez, en apenas cuatro empresas de servicios: Halliburton, Schlumberger, Weatherford y Calfrac.

Esta concentración es la que explica que si bien una sola operadora es la que redujo sensiblemente su actividad al pasar de 166 etapas en noviembre a sólo 27 en diciembre, terminó llevando la caída general de la actividad al 28,5%.

[highlight color=”eg. yellow, black”]La reducción se concentró en una sola operadora pero la baja cantidad de desarrollos masivos lleva a fuertes variaciones en los resultados.[/highlight]

En la práctica la petrolera del Grupo Techint fue la responsable de mover la aguja hacia arriba y hacia abajo con la actividad de Fortín de Piedra, el principal bloque productor de gas natural del país, dado que el récord alcanzado en octubre también estuvo signado por el hecho de que la compañía completó en ese mes 249 etapas de fractura.

Pero los recortes a los subsidios de la Resolución 46 llevaron a la operadora a frenar sus expectativas de crecimiento. A principios de diciembre fue su CEO, Carlos Ormachea, quien anticipó a “Río Negro Energía” que finalmente no elevarán el plateau de producción a los 22 millones de metros cúbicos que se habían anunciado a mediados del año pasado.

Esto hizo que en diciembre el yacimiento alcance prácticamente su máxima capacidad al superar los 16 millones de metros cúbicos diarios y tener en sus plantas de tratamiento capacidad para 17.

Es por esto que en el último mes del 2018 la compañía de Paolo Rocca dispuso operar con un set de fractura menos y redujo sus operaciones de tres a dos equipos, para amoldarse al ritmo de actividad que se proyecta.

Pero la reducción en el ritmo de etapas de fractura también se evidencia por fuera de Vaca Muerta en la búsqueda de tight, un tipo de gas que si bien inicialmente estaba incorporado en el plan de estímulo de la Resolución 46, fue dejado de lado y mes a mes muestra una caída en su producción.

Escenario

Para Fucello la caída en la actividad registrada el mes pasado no podría ser equiparada con los nuevos desarrollos masivos que se anunciaron de la mano de Shell y de YPF junto a la malaya Petronas.

El especialista detalló que para este año “se espera que el nivel de actividad sea similar a los picos del 2018 pero sostenido a lo largo del año, por el ingreso de nuevos desarrollos masivos”.

Pero más allá de eso, queda por ver la incidencia final que tendrá a lo largo del año la reforma de la Resolución 46 y de cuya letra fina dependerá si lleva a un incremento en la actividad en la búsqueda de gas, o, por el contrario, termina impulsado una caída en el ritmo alcanzado.

[highlight color=”eg. yellow, black”]A diferencias de los campos convencionales, en Vaca Muerta la producción de un pozo declina rápidamente, a razón del 50% en el primer año.[/highlight]

En números

4.825 fueron las etapas de fractura que se realizaron durante todo el año pasado. Casi duplicó el nivel del 2017.
30 son las punciones que en promedio tiene cada pozo que se perfora en Vaca Muerta.
9.511 son las etapas que acumula la formación desde el 2016. YPF suma 5.228, Tecpetrol 1.786, PAE 993, Total 586, Shell 379 y XTO 351.

Opinión: La reforma del nuevo Plan Gas y los reclamos judiciales

Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Así reza la frase popular que remarca lo que vendría a ser un caso cantado y que no escapa a lo que ocurre en el ámbito nacional entre el gobierno nacional y las empresas que desde el año pasado reciben los incentivos de la Resolución 46.

El gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, fue quien puso el grito en el cielo no sólo por los recortes que Nación define sobre la normativa que fijó el nuevo Plan Gas, sino también por la dilación exagerada en la incorporación de la mitad de los desarrollos.

Gutiérrez se reunió con el presidente Mauricio Macri el pasado lunes 7 de enero y logró concertar para el día siguiente un encuentro con el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el flamante secretario de Energía de la Nación, Gustavo Lopetegui.

Tras el encuentro, el mandatario neuquino salió a anunciar con bombos y platillos que antes de fin de mes se aprobaría la incorporación al programa de los desarrollos en espera. Pero también tras esa reunión se conocieron los detalles de la reforma en marcha.

Los principales cambios pasan por la forma y el monto de pago. En el primer caso sólo se abonará el equivalente al 70% del subsidio y el 30% restante se contabilizará en un fideicomiso a pagar a partir del 2022. En el caso del monto, se indicó que se abonarán hasta 2,50 dólares por millón de BTU, haciendo casi imposible que –con los valores de mercado– se alcancen los 7 dólares que para este año garantizaba la norma.

Dos días después de ese encuentro, el 10 de enero, los abogados de Tecpetrol se reunieron con el secretario Legal del ministerio de Hacienda, Ignacio Pérez Cortés, la subsecretaria Legal de Energía Valeria Mogliani y el nuevo asesor del área Patricio Pinnel.

Y el motivo, como el cántaro que va a la fuente, no fue otro que analizar los alcances legales de la reforma del programa de estímulo al gas.

[highlight color=”eg. yellow, black”]La negociación con las firmas que ya reciben el subsidio pasa por equilibrar el monto a pagar con los volúmenes a contabilizar.[/highlight]

Por Victoria Terzaghi

Rio Negro

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