Scania acelera la apuesta por los camiones a gas y electricidad

La fabricante sueca importará a la Argentina nuevas unidades con motores impulsados por combustibles con menor emisión de gases.

Desde hace ya varios años, la industria automotriz busca adoptar nuevas estrategias para acelerar los tiempos que le permitan reducir la emisión de gases de vehículos y así enfrentar el desafío de mitigar la huella de carbono.

El desarrollo de nuevos combustibles más amigables con el medio ambiente que la nafta y el gasoil es, en ese aspecto, el principal argumento que evidencian las terminales para darle impulso a la movilidad sustentable.

En ese marco, los fabricantes de camiones también se anotaron en la carrera para producir motores que consuman cada vez menos combustible pero entreguen la misma potencia.

Pero no se trata solamente de una conciencia ecológica ya que se combina ese ahorro para que el negocio del transportista sea también más rentable y que los conductores tengan mayores comodidades a partir de cabinas con mejor aerodinia y menor peso gracias a la utilización de nuevos componentes que, a la vez, también reducen el consumo de combustible hasta un 12%.

Variantes como la electricidad, los biocombustibles o combustibles fósiles como el gas, son las que mayores chances tienen de comenzar a ser usados por el transporte pesado.

Un ejemplo es el de Scania, que apunta a profundizar en la Argentina los proyectos que ya a nivel mundial lleva a cabo y gracias a los cuales actualmente cuenta con más de 500.000 vehículos conectados en todo el mundo.

Como en su planta de Tucumán no fabrica camiones, la multinacional sueca importará los nuevos modelos desde Brasil a partir de que vaya modificando su matriz motora.

En ese contexto, comenzó a aplicar una estrategia en materia de transporte sustentable basada en tres pilares como son la eficiencia energética; combustibles alternativos y electrificación, y transporte seguro e inteligente.

El proceso es progresivo y se inicia con el cambio de las unidades a motores impulsados por GNC y GNL para luego cerrar la transformación con soluciones totalmente eléctricas.

Se trata de una meta global que los ejecutivos argentinos también replicarán en el mercado local a partir de este año.

Una de esas premisas pasa por reducir a la mitad las emisiones de carbono en sus operaciones y en sus flujos de logística de transporte terrestre tanto en Europa como en Latinoamérica, incluyendo a la Argentina, hasta el 2025.

El plan para lograrlo se inicia puertas adentro de la fábrica, explican los ejecutivos de Scania durante un viaje de prensa organizado para visitar las instalaciones de la planta que la fabricante posee en San Pablo, Brasil.

En el establecimiento, del cual llegan las unidades que se comercializan en Argentina y que el año pasado fueron 1.000, se optimiza la producción para mejorar la eficiencia energética y convertir la generación actual de camiones hacia fuentes renovables.

Se utilizan, al igual que en la planta de Tucumán, luminaria LED, que genera un ahorro aproximado de 10% del consumo total de energía del predio. A esto se le suma el uso de emulsiones sintéticas y de aceite de corte biodegradable que permite emplear lubricantes más amigables con el medio ambiente y extender su vida útil en los procesos productivos, reduciendo el consumo de hidrocarburos durante la fabricación.

El establecimiento cuenta además con una planta de tratamiento de efluentes cloacales e industriales, que permite su reutilización para riego de suelos de fincas aledañas y para los procesos productivos en la empresa.

Otro de los aspectos relevantes se relaciona con la logística interna. Scania utiliza vehículos AGV (autónomos) que disminuyen el flujo de transporte interno de la planta y la recarga de baterías. Y reemplazan a los antiguos auto elevadores que funcionaban a combustión interna, por eléctricos.

En ese marco, Scania firmó dos importantes compromisos para este año: transformar los procesos en libres de combustibles fósiles y lograr la reducción del 33% de consumo de energía en las operaciones industriales. Por eso la planta, que está ubicada en la localidad de Sao Bernardo, ya funciona con electricidad generada de fuentes renovables.

La apuesta para este año pasa por la producción de camiones impulsados a gas con una meta a largo plazo para que toda su flota sea libre de combustibles fósiles, objetivo establecido para el 2050 a más tardar, en línea con el acuerdo de Paris 2015 sobre el clima.

La oferta de motores para biocombustibles se compone de biogás comprimido y licuado; gas natural (GNC y GNL) y biometano.

En forma paralela, se encuentra desarrollando unidades similares para el transporte público de pasajeros, como ómnibus que son impulsados a gas natural en Colombia y que también serán traídos a la Argentina a partir de este año.

Para Andrés Leonard, director General de Scania Argentina, estos proyectos se basan en la necesidad de “contribuir con la problemática del calentamiento global a partir de poder liderar el cambio hacia un sistema de transporte sustentable”.

El ejecutivo considera también que la electrificación, la digitalización, y la automatización “son ejemplos de realidades que ya están cambiando nuestra industria”.

Sin embargo, es consciente de que la tecnología para el uso de motores eléctricos aún no está disponible para generar, entre otras cosas, baterías que puedan soportar las condiciones del transporte de cargas o de pasajeros de larga distancia.

Por eso y como paso intermedio insiste con el portafolio de motores con combustibles alternativos y que en la Argentina se enfoca en el biodiesel y el gas (GNC/GNL).

“Estamos convencidos que el biodiesel y el gas son las alternativas más beneficiosas en la actualidad, mientras se exploran y desarrollan otros caminos y combustibles”, asegura Leonard.

“En el mercado local, el usuario puede optar por cargar el tanque con biodiesel ya que los motores pueden funcionar perfectamente con este combustible sin tener que hacer reforma alguna, sino simplemente un cambio en el régimen de mantenimiento posventa”, añade el ejecutivo.

Por Andrés Sanguinetti
Economía Sustentable

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