La suba de biocombustibles no afectaría el precio de las naftas

La secretaría de Energía publicó ayer nuevos precios de referencias para los biocombustibles, como bioetanol y biodiesel. La primera reacción de las petroleras fue avisar que esos cambios podían afectar los importes de los combustibles, ya que ambos se utilizan para cortarlos en naftas y gasoil.  Sin embargo, el ministerio de Hacienda salió a cruzarlas en forma rápida, con una inédita advertencia a las compañías.

“Los aumentos de los precios del biodiesel del 2,1% (que se mezcla en un 10% con gasoil fósil) y del 2,5% promedio para el bioetanol (el cual se mezcla en 12% con la nafta), no impactarán en el surtidor”, destacó Hacienda en un comunicado.

“En primer lugar, porque el impacto relativo en los precios de los combustibles sería ínfimo: del 0,2% para el gasoil y del 0,3% en naftas”, comunicó el ministerio que tiene a su cargo la secretaría de Energía. “Y, en segundo lugar, porque los recientes descensos en el tipo de cambio y el precio del petróleo han dejado al precio actual de los combustibles por encima de los precios de frontera (paridades de importación/exportación). Por este motivo las petroleras no tienen ningún margen para aumentar el precio, más bien deberían evaluar la posibilidad de volver a reducirlos”, advirtieron.

El pequeño alivio que trajo a los consumidores la baja de hasta 3% en el precio de los combustibles que tuvieron que hacer Axion y Shell esta semana para no quedar desfasadas frente a YPF duró poco. Es que la Secretaría de Energía  acaba de publicar en el Boletín Oficial nuevos incrementos en los precios del bioetanol -con el que se corta un 12% las naftas- y el biodiésel -que corta el gasoil en un 10%. El aumento es retroactivo al 1 de noviembre.

Según las normas publicadas ayer, con aplicación desde el 1° de noviembre,  el biodiésel pasará de $ 27.529 a $ 28.112 por tonelada. Aunque el bioetanol de caña de azúcar bajó 3,2% (pasó de 21.999 a 21.274 la tonelada), el que se hace con maíz subió de $ 18.318 a $19.846,  Estos dos tipos de combustibles se mezclan en porciones iguales a la hora de cortar la nafta, que da un incremento, que promediaría el 2,5%.

En general, los aumentos de los biocombustibles se fueron trasladando a los precios. Pero hasta ahora las empresas no informaron cambios en los precios. La cuestión es que Shell, Axion y el resto de la competencia están mirando lo que hace YPF. Durante la última tanda de aumentos, que se concretaron a principios de noviembre, la petrolera estatal esperó a que sus rivales aplicaran los incrementos, que fueron de 5 a 7%, para luego remarcar apenas un 2,5%, es decir la mitad. Esto hizo que sus competidoras decidieran dar marcha atrás, para no quedar fuera de mercado. Si trasladaran el alza en biocombustibles, tendrían que volver a los valores anteriores.

Por eso es que ahora, a días de haber rebajado, lo más probable es que esperen para ver qué decisión toma YPF, líder del mercado con el 57% de participación.

Si YPF absorbe el incremento, lo más probable creen en las petroleras sería que el próximo aumento se realice en diciembre, cuando también debe actualizarse los impuestos al combustible y al dióxido de carbono, que según los estacioneros tendría un impacto de 1,25% sobre el precio del litro de nafta.

En el medio, el consumo sigue cayendo. En septiembre, último dato oficial, la baja general había sido de casi 7%.

Por Natacha Esquivel y Martín Bidegaray
Clarín

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