Descartan una nueva suba de los combustibles antes de la PASO

Las petroletas reclaman, a cambio, que el Gobierno difiera el aumento de los biocombustibles y de los impuestos. El rol de YPF, clave.

El Gobierno no quiere que los precios de los combustibles vuelvan a aumentar —al igual que como viene sucediendo los primeros días de cada mes— al principio de agosto.
Es una reacción previsible de cara a la agenda electoral. A menos de 20 adías de las PASO, mejor evitar noticias que alteren aún más el humor social.

Allegados al Ministerio de Hacienda argumentan, en ese contexto, que frente al amesetamiento decreciente del tipo de cambio y del Brent (la referencia del crudo en Europa) durante el mes de julio, los precios de los combustibles incluso deberían retroceder unos puntos en el surtidor.

Las petroleras desacreditan ese análisis. Y si bien admiten que los precios de algunos productos (nafta súper, por ejemplo) están en línea con la paridad de importación, reclaman al Ejecutivo que, en caso de querer materializar un congelamiento, postergue también la suba de los impuestos y del importe de los biocombustibles.

“El 1º de agosto resta trasladar una parte de la suba del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL, ex ITC) que quedó pendiente de julio. Con este valor del dólar, los precios de las naftas y gasoil están bien en promedio. Algún producto necesita algún toque pero otros podrían reducirse”, señaló a EconoJournal un encumbrado ejecutivo de una petrolera. “Por eso decimos que no necesitamos aumentar siempre que no suban los bios e impuestos”, añadió.

El precio de la nafta súper de YPF, el mayor jugador del sector, creció un 80,9% desde enero de 2018 a la fecha. Pasó a 23,57 a 42,64 pesos en las estaciones de Capital Federal. En el mismo período, la cotización del dólar subió un 133% y la inflación casi un un 75 por ciento.

Esta semana será clave para seguir cómo se hilvana la decisión entre la Secretaría de Energía y la petrolera bajo control estatal, que concentra el 60% de las ventas del mercado y por lo tanto, funciona como un censor de los precios de las naftas y gasoil. Si YPF no mueve, al resto (Axion, Shell y Puma) se le complica hacerlo porque el mercado está en recesión (las ventas de las Premium cayeron un 30% en los últimos 12 meses) y un alza desacompasada redunda en una pérdidad de market share.

En la cartera que dirige Gustavo Lopetegui repiten que por ley el mercado de los combustibles es libre, por lo que no pueden intervenir en la fijación de precios. Sin embargo, en los hechos, lo que termina sucediendo es que al final de cada mes los funcionarios de Energía analizan el mercado con la línea técnica de YPF y validan el movimiento en surtidores. Aunque no suele haber grandes sobresaltos, esos acuerdos no siempre están exentos de fricción.

¿Cuál es la cuenta que hacen en el gobierno?

En el ejecutivo repasan las dos variables que marcan el pulso del mercado de combustibles:

  •     El tipo de cambio, señalan, se mantuvo establece en julio. La cotización del dólar el 30 de junio fue de $ 42,51, prácticamente la misma que hoy ($ 42,45). Habrá que ver cómo fluctúa la divisa durante la última semana del mes, pero hasta ahora la paz cambiaria se mantuvo.

 

  •     El Brent, por su parte, cotiza en la frontera de los 63 dólares, casi ugual que a principios de julio y bastante por debajo de los 66 o 67 dólares que llegó a cotizar a mediados de mes o en alguna semana de junio. En lo que va de 2019, el Brent registró una retracción del 13,41 por ciento.

 

  •     El precio de la nafta en el mercado de futuro (RBOB, por sus siglas en inglés), uno de los indicadores estratégicos que sigue los traders de combustibles, también se movió a la baja. Hoy el galón cotiza a 1,832 dólares, por debajo de los 2 dólares que llegó a valer a principios de julio. En lo que va del año, la gasolina RBOB cayó un 11,37 por ciento.

Por eso, algunos funcionarios de Hacienda calculan que el precio de las naftas podría llegar a bajar. Sin embargo, advierten que esa posibilidad está descartada porque en septiembre volverá a aumentar la carga impositiva que grava el expendio de combustibles, que se actualiza trimestralmente en línea con la inflación. “En septiembre se actualiza el ICL, con una suba que rondará el 7,5%, que implicaría un aumento final en el surtidor cercano al 3,5%. No tiene mucho sentido forzar una baja de los precios ahora si eso provocaría un salto más importante en septiembre”, reconocieron en un despacho gubernamental.

Por Nicolás Gandini
Econojournal

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