Cammesa importó 150.000 m3 de gasoil para evitar restricciones eléctricas y cortes a industrias

El Estado salió de urgencia el viernes a importar 150.000 m3 de gasoil para reforzar la oferta de combustibles líquidos para las centrales de generación. Temen que si la demanda se dispara frente a una nueva ola de calor haya que aplicar restricciones al consumo eléctrico de grandes industrias por falta de generación. Por eso, Cammesa salió a comprar de apuro: el gasoil importado deberá arribar dentro de 10 días, un plazo exiguo que limita la cantidad de oferentes. Se descuenta que el precio del producto será más caro.

La ola de calor que se registró en la zona centro del país la última semana de diciembre tomó de improviso a los funcionarios que gestionan el sector eléctrico. Tanto que, frente al pronóstico de altísimas temperaturas para los próximos 10 días, la conducción de Cammesa, que está en cabeza del gerente general Sebastián Bonetto y en lo político responde verticalmente al subsecretario Federico Basualdo, salió el viernes de apuro a intentar importar un importante volumen de gasoil para el parque de generación eléctrica.

Es una medida al filo de la desesperación: apunta a recuperar el nivel de reserva de combustibles para las centrales eléctricas a fin de asegurar el suministro eléctrico sin tener que recurrir a cortes programados para grandes usuarios. Es lo que ocurrió entre 2013 y 2015, durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner, cuando se planificaban restricciones al consumo de industrias por falta de potencia disponible en el sistema.

En total, la empresa que administra el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) licitó el viernes la adquisición de 150.000 metros cúbicos (m3) de gasoil. Como la oferta de gas natural está limitada por la ausencia de capacidad de transporte disponible desde la cuenca Neuquina (los gasoductos están saturados) y la declinación de la producción en las cuencas Austral y Noroeste, sumado a los problemas de Bolivia para enviar más gas hacia la Argentina, los combustibles líquidos terminan jugando un papel central para cubrir el pico de consumo en los días de mucho calor. Con pronósticos de más de 40 grados en Santa Fe, Córdona y Buenos Aires para los próximos días, se descuenta que el sistema de generación operará el límite y es probable que se registre un nuevo récord de demanda eléctrica, por encima de los 27.019 MW que se consumieron el pasado 29 de diciembre.


Sobrecosto

Especialistas y directivos de empresas señalaron que, por distintos motivos, es difícil que el gobierno pueda conseguir todo el gasoil que salió a buscar en el mercado y advirtieron que casi con seguridad el precio adjudicado será más caro que la media que viene pagando Cammesa.

El pliego licitatorio incluye una particularidad casi inédita: la fecha de entrega de los cargamentos está prevista a partir del 18 de enero. Es decir, el combustible importado deberá estar en la Argentina en apenas 10 días.

Cammesa nunca adquiere combustibles con tan poca antelación. Por lo general, licita con 45-60 días de margen. Por una sencilla razón: de ese modo, se asegura que más petroleras y traders puedan participar del proceso porque disponen de más tiempo para resolver cuestiones logísticas y de preparación de oferta (llegar a Buenos Aires desde cualquier punto global demanda al menos 20 días). A mayor cantidad de ofertas, más competencia y por consiguiente, mayores probabilidades de conseguir mejores precios.  

Tras desempeñarse en IEASA, Bonetto asumió como gerente general de Cammesa en junio de 2020.

En este caso, por el contrario, se descarta que participarán apenas un puñado de empresas y que el precio adjudicado será más caro que la media. Podrían anotarse, incluso, sólo tres compañías: todos traders, Trafigura, Vitol y Glencore, que son los que disponen de capacidad de almacenaje instalado en la Argentina y suelen transportar derivados combustibles en Paraguay y Bolivia, por lo que disponen de un mayor margen de maniobra en el plano comercial para redireccionar producto hacia Cammesa.

Por ejemplo, si algún trader iba a colocar un cargamento a Paraguay por 50.000 m3 de gasoil, puede entregar 40.000 m3 y ofrecerle los 10.000 m3 restantes a Cammesa”, explicó el directivo de una petrolera. La redacción del pliego da lugar a ese razonamiento. Permite que los interesados ofrezcan cargamentos de entre 8000 y 50.000 m3 de gasoil para hacerle lugar a volúmenes más pequeños.

“Lo estándar es importar cargamentos de 50.000 m3. Pero como no hay tiempo para garantizar ofertas por ese volumen de gasoil, Cammesa bajó el umbral para que barcos con 10.000 o 15.000 m3 de gasoil puedan participar”, explicaron desde otra petrolera. “Aún así, es difícil que pueda conseguir los 150.000 m3 que busca”, agregaron.


Atemporal

Cammesa no suele importar combustibles durante enero. ¿Por qué? Por una razón fundamentalmente administrativa. Desde hace años, la Ley de Presupuesto incluye un artículo que autoriza a la compañía eléctrica a comprar gasoil en el exterior sin pagar el correspondiente Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). Instrumentar ese esquema de exención lleva tiempo porque requiere la validación conjunta del Ministerio de Economía, AFIP y la Aduana. Conseguir que autoridades de los tres organismos firmen el expediente de importación les demanda a los directivos de Cammesa algunas semanas. A veces, casi todo enero. Por eso, no suelen importarse combustibles durante el primer mes del año. Al no contar con la exención aprobada, no pueden desgravar el ICL del gasoil importado.

Eso es lo que muy probablemente termine sucediendo este año, dado que Cammesa aún no cuenta con el aval tripartito para desgravar impositivamente la compra de gasoil. Existe un agravante: como el gobierno no logró aprobar el Presupuesto 2022 en el Congreso, debe replicarse el de 2021. En el plano administrativo, eso implica una complejidad adicional. Por eso, lo más factible es que Cammesa deba abonar el ICL del gasoil que termine adjudicando.

El impuesto representa alrededor del 30%, por lo que el problema terminará impactando en los subsidios que requiere Cammesa para operar. Como cada cargamento de 50.000 m3 de gasoil cuesta hoy unos US$ 30 millones, la imposibilidad de desgravar el ICL le terminará costando a Cammesa unos US$ 30 millones más de los previstos si se adjudican los 150.000 m3 licitados. Una fuente gubernamental relativizó el problema. “Lo que Cammesa paga de más va directo a las arcas del Tesoro. En los hechos, va de un bolsillo del Estado a otro. Se netea y su impacto es nulo”, explicó.  


En aumento

En septiembre del año pasado, cuando empezaron a proyecta el consumo de gasoil de las centrales eléctricas para 2022, los técnicos de Cammesa preveían que requerirían unos 600.000 m3. Sin embargo, frente al encarecimiento del precio del LNG, la sequía que se mantiene en la cuenca del Paraná-Uruguay, el bajo nivel de reservas hídricas en el Comahue y los problemas para traer gas desde Bolivia, sumado al descenso de producción de gas en la cuenca Austral, las proyecciones actuales son mucho más importantes y más que duplican y hasta triplican esa cantidad.

Por lo pronto, el viernes compró otros seis cargamentos de gasoil por un total de 300.000 m3. Trafigura se quedó con tres barcos de 50.000 m3; Vitol con otros dos y el restante fue para Shell. Para febrero también se licitó la compra de 200.000 m3 de fuel oil.

Por Nicolas Gandini

EconoJournal

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