Brasileños mostraron en Tucumán el potencial del bioetanol

Especialistas vinculados al Arranjo Productivo Local do Álcool (APLA), una organización que reúne a los principales actores de la cadena industrial de la caña de azúcar brasilera, se presentaron en el Hotel Catalinas Park de la ciudad de Tucumán para contar la experiencia brasilera en la implementación de uso de bioetanol.

La jornada, organizada por la Universidad de San Pablo-T y APLA comenzó con las palabras de Flavio Castellani, director de esta última organización, quien destacó que la Argentina, si se lo propone, puede replicar la experiencia brasilera. “Los gobiernos deben crear los mercados y los empresarios deben suplirlos. Por eso, si un gobierno impulsa la producción de etanol, podrá generar nuevos mercados”, agregó.

A lo largo de la jornada, los especialistas fueron detallando la formidable expansión que tuvo el clúster del etanol en Brasil. Relataron que hasta el año 1975, el aumento en el consumo de azúcar era el único driver que impulsaba la producción de caña. Ese año, y a raíz de la crisis internacional del petróleo, el gobierno brasilero lanzó el plan Proalcol (75-2003) con el propósito de reemplazar la importación de combustibles y lograr la independencia energética. Este programa tuvo dos objetivos principales: cortar las gasolinas con alcohol al 15% con el fin de ahorrar divisas por la importación de gasolinas, y desarrollar un motor que sea capaz de funcionar con alcohol puro. El programa tuvo un éxito contundente y en ese lapso la producción de caña se multiplicó por seis, logrando un incremento de 300 millones de toneladas.

Los expertos brasileños continuaron describieron que luego del 2003, la expansión en el sector cañero siguió creciendo a un ritmo vertiginoso. En 15 años se logró un incremento productivo de otras 300 millones de toneladas. En este caso, el driver fue la tecnología. En 2003 comenzó en Brasil la comercialización de los autos flex. Gracias a su rápida adopción por los conductores, el consumo de alcohol se masificó al punto tal que hoy en día el biocombustible tiene una participación del 40% del marcado.

Destacaron que gracias a RenovaBio -un Programa que tiene como propósito reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para cumplir las metas del acuerdo de París, sustituyendo combustibles fósiles por biocombustibles – se espera que hasta el 2030 la producción de caña crezca entre 800 y 1.200 millones de toneladas. Agregaron que para ello será necesario contar también con etanol de maíz. Para ello muchas destilerías se están reconvirtiendo a “Flex”, es decir que podrán procesar tanto caña, como maíz.

Guilherme Nastari, director de la consultora Datagro, comparó la evolución del alcohol en Brasil con la de Estados Unidos. En el año 2000, el país vecino producía 12 mil millones de litros de etanol y EEUU apenas la mitad. A partir del lanzamiento del Programa de biocombustibles, la producción del país del norte trepo en 15 años a 60 mil millones de litros, el doble que la actual producción brasilera.

Henry Joseph Junio, Director Técnico de ANFAVEA, la entidad que agrupa a los fabricantes de vehículos automotores se refirió al funcionamiento de los autos con altas concentraciones de alcohol. Afirmó que el etanol entrega una mayor potencia por su elevado octanaje, pero su menor poder calórico hace que el consumo sea mayor. “Los conductores saben que cuando el precio del alcohol está por debajo del 30% al de la nafta, económicamente les conviene optar por el alcohol.” Sobre el potencial de Argentina para ir a cortes mayores, el técnico aseguró que es totalmente factible. Con objetivos claros a mediano y largo plazo, no debería haber ningún inconveniente, ni para los para fabricantes de autos, ni para la industria de etanol. (En el portal especializado en biocombustibles bioeconomía.com.ar, Junior explica su idea acerca de cómo implementar el proceso hacía mayores cortes).

Los brasileros destacaron además que la generación de electricidad a partir del bagazo de la caña de azúcar ha tenido un gran crecimiento. La producción ya está superando a la generación hidroeléctrica. Nastar, al cerrar su panel, destacó que “De todas las energías renovables, los biocombustibles son los que más empleo generan”.

Ya sobre el cierre llegó el momento de hablar de biotecnología. Al respecto William Burguist, Director de Negocios y Mejoramiento Genético del Centro de Tecnología Canaviera S.A. (CTC), mostró los avances biotecnológicos en caña de azúcar. “El año pasado se implantaron por primera vez 400 hectáreas de caña genéticamente mejorada (GMO) con el gen Bt que permite controlar plagas de insectos. Este año serán 2.000 y el crecimiento será exponencial. Actualmente los insectos producen pérdidas por un valor de 10.000 millones de reales anuales (2500 millones de dólares).

A la mañana siguiente, la delegación visito el Centro Integral de Biotecnología Aplicada de la Universidad de San Pablo-T. Su director, Federico Pérez Zamora reveló a Clarín Rural que han desarrollado un esquema de vitropropagación para que todos los cañeros puedan tener semilla de segunda multiplicación, mucho más sana y con mayor vigor. “Este es un paso fundamental para expandir la frontera cañera”, destacó Burguist durante la visita. “Hoy Tucumán necesita de la biotecnología para expandir su área y poder crecer en producción de alcohol”, agregó el especialista.

La misión concluyó con un almuerzo en la gobernación, donde la comitiva fue recibida por el Gobernador Juan Manzur y el Ministro de Desarrollo Productivo Juan Luis Fernández. Todo giró alrededor de la posibilidad de establecer acuerdos de colaboración mutua para impulsar el mayor uso de alcohol.

Por Emiliano Huergo
Clarín Rural

 

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