YPF, la nafta y la caja

YPF SA está envuelta en una encerrona financiera en los tres meses que dura el barril congelado. No puede aplicar los precios de mercado a los surtidores y hoy se ve obligada a financiar sus proyectos de perforación en Vaca Muerta no con créditos, sino con su recaudación propia.

El cuadro de situación tiene una relación directa con la Resolución 566/19 del 15 de agosto, que puso un techo al precio del barril Brent en torno a los 50 dólares en medio de una macroeconomía compleja, donde el acumulado de la inflación ya supera el 38% en septiembre.

La consecuencia directa de esta limitación en los precios, que durará hasta el 15 de noviembre, es una caída de la recaudación por la venta de combustibles, que representa el 80% de los ingresos que tiene la empresa de capitales nacionales.

De acuerdo con los números que maneja la compañía, y a los que accedió +e, ya hay una brecha de 15,3% entre la inflación acumulada a septiembre y el precio de las naftas en el surtidor. Al no poder actualizar los valores, todos los meses se produce una sangría de financiamiento por las bajas en las ventas.

Saldos que se vencen

Para este año, la empresa tiene compromisos de deuda por u$s 961 millones, de los cuales u$s 400 corresponden a bonos y el resto, a financiamiento para exportaciones y créditos bancarios. En 2020, esa misma deuda está calculada en u$s 1082 millones. Pero cancelar ese monto ya no es posible si no se hace a través de los fondos de caja propia, con el riesgo de desfinanciarse.

Es que cerca del 80% del negocio de YPF está en el downstream, es decir, en la venta de combustibles en todas las estaciones de servicio del país. La mayoría de los proyectos de perforación son para sacar petróleo que va a las refinerías y solo se ha exportado el petróleo Escalante (cuenca del Golfo) y un barco con petróleo Medanito proveniente de Vaca Muerta.

Este desajuste también se vive como en una película pero más abajo en la cadena de valor: las ventas mayoristas a las estaciones se hacen al contado.

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En la empresa entienden que no hay una relación directa entre el aumento del combustible y la inflación en el país, aunque está consensuado que es así. Es decir que la inflación se genera, además, por otros factores y el precio de los combustibles es una parte de esa escalada, pero no es determinante. “Quedó demostrado con o sin aumento del combustible, la inflación sigue su curso por otro lado”, entienden algunas fuentes del sector.

El freno al Bent generó un parate en la industria hidrocarburífera y eso se refleja en la caída en las etapas de fractura de las operadoras que no son YPF.

La incógnita que se abre en YPF es cómo se seguirá financiando a mediano plazo los proyectos de upstream en Vaca Muerta, ante la imposibilidad de corregir precios y financiarse a través de la venta directa de combustibles (hoy congelado) y ante un escenario económico hostil, donde es complejo renovar créditos a tasas de más del 44,76% en pesos y 7,54% en dólares. Una carta crediticia difícil de renovar en este contexto.

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