¿Se vienen beneficios fiscales para los autos eléctricos en la Argentina?

Solo 3.700 vehículos funcionan con algún tipo de energía eléctrica sobre un parque de 14 millones de unidades por falta de políticas para este sector.

La ausencia de regulaciones sobre el precio de la “nafta eléctrica”; la falta de incentivos fiscales para la producción de vehículos con combustión sustentable; la poca infraestructura de redes de estaciones de servicio; una escasa cadena de valor y el actual escenario de crisis económica hacen que la Argentina sea uno de los países de América latina de menor desarrollo del negocio de la electro movilidad.

Si bien el país ingresó en la movilidad de autos en base a la energía alternativa en el 2017, los patentamientos de vehículos puramente impulsados a electricidad o híbridos no supera las 3.766 unidades.

Los datos surgen de un seminario organizado por el medio especializado portalmovilidad.com, del que participaron ejecutivos de Argentina, Brasil, Perú, Chile y República Dominicana y que se llevó a cabo mediante Zoom.

En este contexto, los participantes coincidieron en la necesidad de contar con un mayor desarrollo del transporte sustentable, teniendo en cuenta que con el uso de los combustibles actuales, el sector emite el 25% de los gases que contaminan la atmósfera.

Por caso, Luis Bartenazco, titular de la Asociación de Vehículos Eléctricos de Argentina (Avea), admitió la falta de infraestructura de recarga “en un país tan grande que todavía se vuelca por vehículos impulsados a combustibles tradicionales”.

El empresario enumeró la cantidad de proyectos de ley enviados al Congreso para darle mayor impulso al sector e hizo referencia a las iniciativas privadas que existen en varias provincias para el armado de prototipos eléctricos nacionales.

Los pedidos

En este contexto, hizo mención a la necesidad de apalancar el crecimiento de esta industria a partir del transporte público de pasajeros, como lo que se intenta encarar en el ámbito del Amba con una red de colectivos eléctricos.

Con la ayuda de nuevas leyes y de reglamentaciones que permitan el desarrollo de la actividad es que podremos pensar en un mayor crecimiento”, señaló el titular de Avea para quien también será “fundamental” apalancar la producción de autos livianos del estilo L6 y L7, de hasta dos personas y con un alcance de 500 kilómetros.

“La zona del Amba, con 14 millones de personas, es una de las mejores regiones para potenciar la electro movilidad y le da a la industria automotriz una oportunidad para no sólo producir autos sustentables, sino también para hacer más negocios”, señaló Bartenazco.

Con respecto a las normas que deberían darle marco a este proceso, recordó la existencia de ocho proyectos de ley ya presentados en el Congreso nacional desde el 2013, además del Decreto 32 del 2018 que incorpora la movilidad eléctrica en la ley nacional de tránsito, permitiendo que la norma alcance también a poder patentar y circular con vehículos en base a electricidad.

Sin embargo, advirtió sobre la falta de normas de promoción e incentivos a la producción y comercialización de unidades de este tipo, así como para la instalación de estaciones de recarga y de producción de autopartes, como las baterías de litio.

Defendió además el impulso de las energías renovables como respaldo para el crecimiento de la electro movilidad mediante el desarrollo de un plan nacional integral que incluya todos estos aspectos a pesar de que, por la pandemia del Covid-19, las urgencias del país sean otras.

“El área de las energías es un gran desafío y sería bueno que el Gobierno reencause las actividades con nuevas leyes”, señaló el ejecutivo.

Para el titular de Avea se deben analizar más profundamente, aspectos ambientales, impositivos y de promoción de los vehículos eléctricos para poder ampliar la matriz productiva nacional.

Puso como ejemplo el corredor electrónico que están impulsando Argentina y Chile. Y los planes de Santa Fe para desarrollar otra ruta con Buenos Aires, a partir de la instalación de algunos puntos de recarga en autopistas y en las estaciones de YPF, teniendo en cuenta que en todo el país hoy existen nada más que 300 surtidores eléctricos.

Para Bartenazco es fundamental que el Gobierno establezca regulaciones sobre la tarifa para comercializar este combustible, al estilo de lo que se empezó a definir en Córdoba, donde la empresa energética provincial está fijando precios más bajos para los usuarios de autos eléctricos.

Otro de los aspectos que calificó como “claves” se basa en el financiamiento estatal y el apoyo de los organismos internacionales de crédito “para ayudar a la rápida incorporación del parque de vehículos eléctricos, más que nada en el sector del transporte de pasajeros.

“Las leyes de incentivos y promociones deberían incluir esta demanda para potenciar la expansión del sector, ya que hoy el financiamiento es una deuda que tiene el país”, advirtió, a la vez que pidió sumar a los bancos privados al debate para ofrecer instancias privadas de promoción de las inversiones en electro movilidad y la creación de una amplia cadena de valor y el aumento de la capacidad productiva.

“Este negocio requiere de grandes niveles de inversiones, también para reforzar las redes eléctricas en el área de la distribución, que es la parte más débil, así como en el impulso a las energías renovables y la complementación con el almacenamiento de litio para las baterías”, sostuvo.

Por su parte, Pablo Benveniste, responsable de Relaciones Gubernamentales de Cavea Argentina, habló de un parque “incipiente”.

Argentina, relegado

El ejecutivo de la organización que abarca a varias disciplinas vinculadas con la movilidad sustentable, dijo que el país tiene un escaso desarrollo difícil de comparar con otros países vecinos como Chile.

Al igual que su predecesor, coincidió que en el país no hay más de 3.700 vehículos con alguna movilidad eléctrica que, comparado con un parque total de 14 millones de unidades en circuación, muestra que la movilidad eléctrica representa el 0,026% del total. Y el 0,77% de las ventas y patentamientos de este año.

Por ese motivo, se encolumna detrás de los reclamos por políticas y leyes que incentiven y promuevan el negocio, “con diversos pilares para fomentar y desarrollar en esta etapa difícil la agenda de la electro movilidad”.

Agrega que desde su entidad llevan a cabo constantes charlas con diferentes áreas del Gobierno para mantener la discusión activa y entiende que existe “buena predisposición” de las autoridades para el desarrollo de esta industria.

Pero no nos debemos quedar solamente en esta discusión sino también en implementar valor al negocio, con aplicaciones que permitan encontrar, por ejemplo, las estaciones de recarga, desarrollar métodos de pago y cargadores más rápidos”, detalla.

Con respecto al crédito, aseguró que si el país muestra reglas claras las inversiones van a llegar, tanto desde el sector privado como de entidades financieras internacionales.

De todos modos, también pidió beneficios impositivos y aduaneros “que resultan en beneficios económicos y comerciales para todo el país”.

En este sentido, el último proyecto de ley ingresado en el Congreso para la industria de la electro movilidad fue presentado por Cambiemos y plantea la renovación del 40% de los buses diésel por eléctricos hacia el 2030 y el 100% para 2040.

La iniciativa partió de 10 legisladores de la Unión Cívica Radical y del PRO que además propone mejoras fiscales que faciliten el desarrollo del mercado y la cadena de proveedores locales.

Por caso, plantean que “el Poder Ejecutivo deberá establecer una reducción de entre el 50% y el 100% en los aranceles a la importación de: vehículos eléctricos e híbridos, sus partes y repuestos; baterías de litio, sus partes y repuestos, así como los bienes de capital e insumos destinados a la producción y/o ensamble de las mismas; y los motores y componentes electrónicos necesarios para la conversión de vehículos convencionales a eléctricos, siempre que no se produzcan en el mercado interno”.

También contempla que las fabricantes locales reciban un bono de crédito fiscal transferible, aplicable al pago de impuestos nacionales, equivalente a un 25% de las ventas efectuadas y al 50% de la inversión inicial relacionadas en todos los casos con la movilidad eléctrica. De acuerdo al proyecto de ley los beneficios contemplados en la presente tendrán vigencia por diez años.

Sobre el tema, Diego Cosentino, experto en movilidad y modelos de negocios y en transporte cero emisiones con foco en la movilidad eléctrica, hace referencia a las perspectivas que tiene la industria automotriz para encarar este proceso.

Si bien el sector se está transformando, el foco para lo que es la descarga pasa por el tema de los buses y flotas, y por generar una demanda para que las terminales se animen a fabricar este tipo de vehículos”, remarcó.

Pidió tomar como ejemplo, los incentivos que se otorgan en China o Europa a la compra de autos particulares livianos, lo cual favorece la demanda, pero que no existen en Argentina ni en la región, más que nada por razones macro económicas.

De alguna manera, la producción de autos eléctricos puede empezar una transición para que las terminales lo tomen como un valor agregado en términos para considerar como una oportunidad de fabricación a través de estos cluster”, detalló.

El problema, siempre según Cosentino, es que el país no tiene hoy una estrategia nacional sobre movilidad eléctrica a pesar de que bajar la emisión de carbono es un compromiso y una oportunidad para diversificar la matriz energética del país.

Por Andrés Sanguinetti
Economía Sustentable

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