Se desmorona el consumo de gas un 7,1%

La demanda de gas natural en Argentina se desplomó este año debido a un combo de aumento de tarifas y profunda recesión económica.

Según figura en los registros del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), que contabilizó reportes de entregas hasta julio, en los primeros siete meses del 2019 el consumo de ese combustible cayó 7% en relación a enero-julio de 2018.

Si se consolidara esta tendencia, los niveles volverían a 2014, el último año hasta acá con retroceso de la demanda de gas, que agregada en todos los sectores recién este año reaccionó a la crisis económica.

En cambio, el consumo de gas en el segmento residencial (hogares) sí respondió al aumento de las tarifas dispuesto a mediados de 2016: de repetirse la retracción de 8,1% que acumula en 2019, la demanda habrá bajado un 18,9% en apenas tres años.

La producción de gas en el país ronda los 144,5 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) contra un consumo promedio en 2019 de 118,6 MMm3/d, que no es estable: llegó a 103,8 MMm3/d en abril y trepó a 149,7 MMm3/d en julio, cuando se evidencia que todavía se necesitan las importaciones.

De estas cifras, apenas el 21,2% de la demanda corresponde a los hogares, mientras que el 30,2% es de la industria y el 36,5% es de centrales eléctricas, los tres grandes grupos de usuarios.

Para el Gobierno, el principal driver es el menor consumo de electricidad (las usinas utilizaron un 8% menos de gas en lo que va del año).

El efecto es doble: por un lado, al necesitar menos gas, disminuyó el consumo y la importación de combustibles líquidos que lo sustituyen, como Gas Natural Líquido (GNL), fuel oil y gasoil -todos más caros-; por el otro, las productoras de gas -las petroleras- encuentran cada vez más dificultades para colocar el fluido en el mercado.

Gracias a la baja de importaciones, en la Secretaría de Energía confían en alcanzar un déficit comercial cercano o menor a los u$s 300 millones, desde los u$s 2300 millones de rojo registrados en 2018.

Una fuente oficial consultada amplió: «Hubo un efecto shock o de susto por el aumento de las tarifas en el corto plazo, pero después habitualmente el consumo vuelve al mismo nivel. Sucede que las paritarias no han podido seguir a las tarifas en este período».

El ingreso de energías renovables, que creció más de 120% interanual, también contribuyó. Así, las centrales térmicas estuvieron menos tiempo despachando electricidad y consumiendo gas o combustibles sustitutos, se alegraron en el Gobierno.

Por Santiago Spaltro
Cronista

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