Los surtidores, como la pizarra del dólar en la city

Ganándole por varios cuerpos a la inflación de 2018, los combustibles fueron un serio dolor de bolsillo para los argentinos el año pasado. 13 aumentos en 12 meses es el saldo de la ráfaga de subas que se sucedieron en los surtidores, superando la media de un incremento por mes.

El efecto del salto en los precios de hasta un 63 por ciento es una de las causas que motorizaron la caída en la demanda de los fluidos, que se acentuó sobre finales del año pasado. Noviembre, el último dato disponible, arrojó una merma de 8,2 por ciento frente a igual período de 2017.

La recesión, que atraviesa desde mediados del último año a la economía, hizo el resto. El desplome era un final cantado.

En el Primer plano de hoy ponemos la mirada sobre el sector de los combustibles y las causas que hicieron que 2018 sea un año en extremo volátil en las estaciones de servicio, así como en el sector industrial, en el de los servicios y en el familiar, que depende todos los días del transporte propio o el de un tercero para movilizarse.

Otra resultante del salto desenfrenado de los precios de los combustibles es un cambio en los hábitos de consumo en los surtidores. A contramano de lo que venía reflejándose y como sucede, por ejemplo, en el supermercado, los automovilistas también se pasaron a las segundas marcas. Así, es cada vez más marcada la caída de los despachos de las naftas y el gasoil premium.

La súper, que reemplaza desde hace años a la denominada “común”, es por lejos el combustible más vendido entre las naftas. De 100 litros que se despachan ahora, 82 litros son de súper. La premium sólo quedó para el segmento de mayor poder adquisitivo que, sin embargo, también se viene ajustando en ese vértice superior de la pirámide de ingresos.

Con variables atadas a los vaivenes del inestable comercio global, tras la liberación local de los precios, los argentinos volvimos a mirar de reojo las pizarras de los surtidores como en la city se sigue el precio del dólar.

Por Mariano Bergero
La Voz

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