El petróleo argentino ya no vale nada

Los importadores ofrecen menos de medio kilo de yerba por el barril. La unidad de crudo muestra precios que caen a u$s2 a partir de todas las «deducciones» que aplican compradores y estados. Negocian por una retención «cero».

El derrumbe del petróleo crudo internacional viene originando situaciones impensadas también en la escena hidrocarburífera doméstica.

Fronteras hacia afuera, el excesivo stock de petróleo, combinado con una parálisis que afecta al grueso de las economías del planeta, sigue motivando fenómenos como la conformación de auténticas flotas de buques tanque frente a las costas de California, en los Estados Unidos.

Hacia adentro, la particularidad está dada en el precio de exportación y las distintas ofertas acercadas en estos días a las petroleras locales por clientes internacionales.

En ese sentido, distintos actores de la actividad reconocieron que, aplicados los descuentos que proponen los eventuales compradores, el pago de derechos a las provincias y las regalías correspondientes -del orden del 8 por ciento-, el precio de la unidad de cruco cae hasta los dos dólares.

Es una cotización que lo acerca al valor que en un supermercado ostenta el paquete de medio kilo de cualquiera de las yerbas más demandadas. Desde la Secretaría de Energía, fuentes interpeladas por este medio confirmaron lo irrisorio del precio vigente a partir del contexto de producto en exceso y uso paralizado.

«En las ofertas por el crudo local, los interesados están proponiendo descuentos de calidad por encima de los 12 dólares. En momentos en que la unidad de Brent oscila en torno a los 20 dólares, con variaciones según el día. Ese descuento que propone el comprador ya es un exceso respecto de otros momentos. Las petroleras locales no están aceptando esos precios, pero hay que ver qué ocurre si la situación de demanda inexistente se mantiene», dijo una fuente ligada a la cartera oficial.

«Un barril que le representará apenas dos dólares a una petrolera sólo tiene lugar en un contexto distorsionado como el actual. Hoy por hoy, las compañías todavía tienen espalda para pagar un buque que mantenga almacenado el crudo en el mar hasta que la tendencia de precios cambie. Esto, claro, antes que exportar a un valor irrisorio como el que llega de potenciales compradores. Pero la realidad es que si el freno de la economía mundial se mantiene, más de una empresa terminará vendiendo su petróleo a dos dólares, incluso a uno», añadió.

De hecho, uno de los temas más comentados en estos días entre los inversores de commodities -que buscan sacar ventaja del desplome del precio del petróleo- es el súbito atractivo de las flotas que hacen de almacenamiento de emergencia para todo ese petróleo que no puede ser consumido.

Los llamados «barcos parking», que hasta hace dos semanas le cobraban a las petroleras una tarifa de 50.000 dólares diarios, hoy cuadruplicaron su tarifa. Algunas de las empresas que se dedican a este negocio son: Nordic American Tankers, Tsakos Energy y Algoma Central Corporation, cuyos valores bursátiles se dispararon desde que empezó la crisis petrolera.

Al respecto, resulta elocuente el mapa de los barcos -representados por los puntos rojos- que se desplazan por todo el planeta para brindar este servicio.

En torno a la Secretaría de Energía reconocen que la continuidad en un tiempo prolongado de esta tendencia de precios para la exportación, en combinación con la venta de naftas prácticamente simbólica que tiene lugar en estos días, vuelve obsoleta cualquier actividad petrolera incluso en el mediano plazo.

«Es insostenible y puede derivar directamente en el cierre masivo de yacimientos. La reactivación del movimiento interno debería acercar alivio a las refinerías. Eso mejorará el funcionamiento de las petroleras y evitaría caer en estos precios irrisorios del mercado de exportación. Todo dependerá de lo que ocurra con la pandemia en estas semanas y el modo en que reaccione el consumo interno», dijo la voz consultada.

El peso del descuento

Desde el Instituto General Mosconi, el analista Julián Rojo sostuvo que la merma de los valores está relacionada directamente con la intensificación de los llamados «descuentos de calidad» que los potenciales compradores aplican en las ofertas por crudo argentino.

«Los descuentos de calidad son rebajas que aplican según el tipo de petróleo. Es un criterio que aplica quien está interesado en el producto a partir de los grados o la densidad que tiene una determinada variedad de crudo. Quien te compra, usando al Brent como referencia, fija cuánto pagará según se trate de Medanito o Escalante, por nombrar dos tipos que se extraen en la Argentina«.

Rojo sostuvo que el incremento de los descuentos, que en otro momento de la producción y el mundo promediaban los cuatro dólares, responde a una decisión de los clientes de trasladar a las petroleras los costos posteriores a la compra en lo que concierne a traslado y almacenamiento.

«Hoy los precios de la logística, por ejemplo, están por demás elevados. Ni hablar del almacenamiento. Quien compra, más allá de que lo haga a precio muy barato, tiene que resolver dónde guardará después ese mismo petróleo. Lo que estamos viendo con los descuentos es, justamente, un traslado de todo ese gasto posterior a la adquisición del crudo. Los clientes, abaratando el valor final del barril, le cargan sus costos a futuro a las mismas petroleras», especificó.

Desde el ámbito de las petroleras, voces consultadas señalaron que en la actualidad, a partir de los precios vigentes, exportar representa un auténtico desafío.

«Es muy difícil ubicar a un interesado en comprar crudo. La demanda se desplomó al menos un 35 por ciento a nivel mundial. Eso significa que se consumen 35 millones de barriles de petróleo menos por día. La ausencia de la demanda generó este enorme problema de la sobreoferta. De ahí que tengamos estos precios pulverizados y empresas desesperadas por alquilar buques para almacenar el crudo en el mar hasta que la rentabilidad vuelva a ser real», dijo una fuente de la extracción.

Recalculando las retenciones

Muy cerca de las petroleras reconocen que los valores vigentes para la exportación invitan al desaliento. Pero que la venta -incluso al precio que sea- para más de una compañía es un alivio, al menos en término de almacenamiento y operatividad de las refinerías.

Julián Rojo

«Hay muchos casos de ofertas por el barril en el orden de los dos dólares, sí. Por el momento, la mayoría han sido rechazadas pero también hubo casos que sí aceptaron el valor por cuestiones de falta de capacidad para seguir guardando el petróleo. También hubo operaciones que se cerraron cerca de los 10 dólares. Pero todas en un dígito, hay que decirlo», reconoció a este medio una fuente de la exportación de hidrocarburos.

«Por supuesto que las contribuciones a las provincias y las retenciones vigentes también operan sobre ese precio, haciéndolo irrisorio. Hoy, la pauta de esa quita sigue siendo similar a la vigente en tiempos de un mejor barril en términos de precio. Te deducen lo mismo por un petróleo que cuesta la mitad que hace apenas unos meses», añadió.

Atentos a estas variables, los «popes» de las principales empresas petroleras junto a los gobernadores de las provincias petroleras y la misma Nación activaron un diálogo sostenido con el fin de discutir la vigencia de retenciones que golpean fuerte a los productores en este momento de precios internacionales por el piso.

«Las retenciones vigentes son del 8 por ciento y se establecieron en diciembre pasado. Claramente, hoy tenemos otro tipo de barril. Se está conversando con las provincias para tratar de fijar en cero ese porcentaje. La idea es tener una propuesta que luego convalide el Gobierno nacional. Si logramos una retención cero en esta etapa de pandemia habremos asegurado de algún modo la producción, además de alentar un poco la exportación», señaló la fuente.

«Es lógico que el Estado intente captar una buena renta con un barril a 70 dólares. Pero hoy hablamos de una unidad que merodea los 20 dólares. Mantener las retenciones como si el contexto no hubiese cambiado es atentar contra el funcionamiento de toda la actividad petrolera», concluyó.

Por Patricio Eleisegui
iProfesional

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