El GNC en su peor momento histórico

Caída total en las conversiones, 50.000 empleos en riesgo y la incertidumbre sobre qué pasará a fin de mes. Más de 1.300 talleres se encuentran paralizados y en riesgo de cierre definitivo. La disparada del dólar complicará el acceso a los componentes.

Como nunca antes desde el desembarco de la alternativa energética y el negocio generado a su alrededor en la Argentina, la instalación de equipos de gas natural comprimido (GNC) y sus servicios transita sus peores horas históricas a partir de la pandemia de Covid-19 y las medidas sanitaras dispuestas para frenar los contagios.

Tras completar un primer bimestre en alza, según se pudo corroborar, la actividad cerró marzo con números desplomados de acuerdo a los registros oficiales del ENARGAS -8.353 conversiones a nivel país versus las 12.236 de igual mes pero de 2019-. Y ya esta primera parte de abril es directamente de parálisis total.

En el mismo sector los empresarios del GNC señalan que el vigente es el peor período histórico para toda la actividad. Y que esta parálisis del 100 por ciento en términos de conversiones supera en mucho los números rojos de la crisis económica de 2001. Señalan, además, que por efecto de este freno rotundo hoy se encuentra en situación de riesgo casi 50.000 empleos distribuidos en más de 1.300 talleres instalados en todo el país.

«El sector está totalmente parado. Los talleres sólo tienen la posibilidad de abrir para dar un servicio mínimo. Se trata de la renovación de oblea por el uso del GNC en vehículos, pero esa alternativa sólo está vigente para policía, servicios médicos, bomberos, y los pocos particulares que tienen permiso para circular. Después todo el resto de los instaladores y sus servicios directamente no está operando«, comentó Horacio Magrath, presidente de la Cámara Argentina de Productores de Equipos Completos (CAPEC), la entidad que aglutina al grueso de los actores del rubro.

«No somos la excepción en cuanto a las dificultades para sostener los alquileres y completar el pago de los sueldos. Si bien entendemos y compartimos que lo primero es privilegiar la salud, se da por descontado que para cuando esto pase habrá talleres que, de forma definitiva, no volverán a abrir. Veníamos de un enero y febrero con mucho trabajo y después entramos en esta caída», añadió.

Magrath sostuvo que la parálisis actual «supera a la 2016, con Juan José Aranguren en el Ministerio de Energía, cuando sufrimos una caída del 70 por ciento en las conversiones». El empresario y directivo remarcó que «incluso en la crisis del 2001 tuvimos trabajo» mientras que, por el contrario, ahora lo único que predomina en los talleres es la incertidumbre.

«Se cubrieron los sueldos de marzo y ahora confiamos en que se podrá hacer lo mismo con abril. El problema será si la cuarentena se extiende todavía más y comprende a mayo. A eso hay que sumarle una preocupación extra: el aumento del dólar. Buena parte de los insumos que requiere la actividad son importados y este movimiento perjudicará los precios finales cuando se termine la cuarentena», aseguró.

Según detalló Magrath, la materia prima para el desarrollo de piezas y componentes como cilindros y compresores proviene de industrias operativas en países como México o China.

Por Patricio Eleisegui
iProfesional

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *