El acuerdo con el FMI le marca los tiempos al shale

La crisis de Medio Oriente, que presiona el precio de las naftas, y el frente externo, con la negociación por la deuda, son variables centrales a la espera del tan mentado blindaje para Vaca Muerta.

El precio de los combustibles es, en definitiva, el gran tema de los últimos seis meses en el sector petrolero. Lo fue en el último tramo del gobierno de Mauricio Macri, que intervino en el valor de venta para buscar atenuar el impacto de la inflación, marcando así el punto inicial para el estancamiento de las inversiones, y lo es ahora, en la era Alberto Fernández, con una administración que busca reimpulsar la economía pero que por ahora posterga las definiciones centrales sobre la política energética.

El enorme peso de la deuda externa y la necesidad de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es el primer frente externo que pone en vilo al sector energético.

Ese problema central para la administración nacional explica el margen de ambigüedad entre las declaraciones del reimpulso al shale de Vaca Muerta y las decisiones que todavía no se tomaron.

El tan mentado blindaje a Vaca Muerta existe, pero parece ser una tarea para el día después de una solución integral para la macro, fundamental para reimpulsar la llegada de capitales. Es lo que consideran fuentes del sector petrolero consultadas para esta nota, a la hora de referirse a ciertas demoras, al margen de las buenas intenciones.

Por si fuera poco, el contexto mundial muestra una vez más el impacto de una industria global en lo local cuando queda cruzada por una crisis bélica como la que protagonizan Estados Unidos e Irán.

Como ya lo adelantó +e, es el otro factor con incidencia en el precio internacional del crudo Brent, de referencia para el mercado argentino de combustibles.

Ese tipo de petróleo superó el techo de 70 dólares para bajar a los 67 dólares, con todo, un valor que sigue ampliando la brecha entre el precio de venta local y el comercializado en buena parte del mundo.

Ese menor precio local, que se traduce en un precio más bajo en los surtidores, es parte del dilema central que cruza a una industria que coloca casi toda su producción en el mercado interno.

Es el punto en el que el “atraso” en los surtidores se suma al frente macroeconómico para conformar un cóctel complejísimo para el sector petrolero. Tanto es así que hay fuentes de la industria que consideran que no habrá una política real de precios hasta que ese acuerdo con el organismo crediticio llegue a saldarse.

Con las inversiones trabajdas, tampoco hay margen para transitar el camino hacia los saldos exportables, lo que ofrecería una alternativa de mediano plazo. Era la senda que se avisoraba al principio de 2019 y que colocaba este año a Neuquén a las puertas de hacer viables exportaciones de shale oil.

El gobierno nacional ya dejó en claro que enviará una ley al congreso de la Nación para estimular la producción de Vaca Muerta. Es el famoso proyecto Nielsen, del que todos dicen saber pero que nadie todavía vio. Están los que dudan de que sea un debate viable en el Congreso, en las actuales condiciones políticas, sin el acuerdo del FMI saldado.

También, fuentes gubernamentales consultadas consideran que en paralelo a ese proyecto podría haber alguna señal previa, como anticipo a una posible discusión de fondo. Se sabe: el principal escollo, al margen de la estabilidad macroeconomómica del país, pasa por las restricciones al manejo de divisas y el giro de utilidades. Fue lo que terminó de impactar en un menor nivel de actividad, con unos 17 perforadores menos en Neuquén, y el posible impacto en la producción de Vaca Muerta en los próximos meses, luego de un crecimiento inédito en 12 años.

Por Fernando Castro
La Mañana de Neuquén

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