Barril Criollo: proponen un precio mínimo para el petróleo

La reciente baja de la cotización internacional disparó los reclamos de las provincias por reeditar el precio sostén. La nueva iniciativa contempla un valor piso que evite un nuevo freno en la actividad atado al precio de los surtidores.

Las segundas olas de coronavirus que están teniendo lugar en Europa dispararon una señal de alerta en la industria global de los hidrocarburos y los mercados reaccionaron con una baja en la cotización del petróleo. Estos movimientos encendieron la mecha de un reclamo local en el que por ahora son los gobiernos provinciales los que están pidiendo la reedición del barril criollo pero con algunas modificaciones.

El 19 de mayo pasado el gobierno instauró por medio del DNU 488/20 el denominado barril criollo que obligaba a que las compras y ventas de crudo en el país se realicen a 45 dólares. Pero este plan se desactivó el 30 de agosto, con la recuperación de los valores internacionales.

Dos meses después, un nuevo cambio en el escenario global reactivó el pedido de revisión del DNU 488, teniendo a la provincia de Neuquén, la principal jurisdicción petrolera del país, al frente de los pedidos.

Pero Neuquén no está sola. Río Negro también apoya que se aplique un nuevo precio sostén y desde la Organización de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi) se está organizando un encuentro para definir una postura en común.

Pero este nuevo barril criollo tendría algunos cambios sustanciales sobre su antecesor, ya que mientras por un lado hay planteos para que la norma no solo fije un precio para la calidad del Medanito, desde las provincias y algunas empresas se impulsa que en lugar de un precio fijo para todas las transacciones, se cree una suerte de precio piso, un valor mínimo por debajo del cual no se permitirían ventas.

La fijación de un valor contrapone los intereses del sector.

El objetivo de esta fijación de un tope radica en evitar que, ante una nueva caída de la cotización internacional, la actividad del upstream en Argentina vuelva a paralizarse.

El piso para mantener la actividad es 40 dólares, por debajo de eso no hay nada que discutir porque se cierra la actividad”, contaron desde una petrolera no integrada.

Para el ministro de Energía de Neuquén, Alejandro Monteiro, el precio base es también la salida. “El sector entiende que hay que ir hacia una paridad de exportación y para eso hay que establecer que la compra venta de crudo sea a paridad de exportación y con un piso que sea el que reconoce el surtidor”.

La propuesta de la principal provincia productora de petróleo es que ese precio mínimo esté atado al valor de los surtidores pero que sea móvil. Es que Monteiro explicó que “a ese valor mínimo hay que agregarle una revisión periódica del precio del surtidor” de forma de que ningún sector gane o pierda de manera extraordinaria.

El planteo de Neuquén parte desde el punto de que hoy el precio de los surtidores estaría en línea con un barril interno de 40 a 42 dólares, que son el precio base que desde la provincia que capitaliza a Vaca Muerta se busca para este nuevo barril criollo.

«El sector del refino está teniendo una renta extraordinaria con estas bajas del precio y por eso hay un ámbito para tratar de alinear esto que fue lo que no se logró en mayo”, indicó Monteiro y la vez que señaló que de no avanzarse en un nuevo esquema sostén “habría que exigirle a las refinerías que bajen los precios del surtidor, porque hay una diferencia del 15%”.

Posturas opuestas

La primera discusión del año en torno al barril criollo comenzó en marzo, cuando a raíz del brutal desplome de los precios y la demanda por el inicio de la pandemia, desde las provincias productoras y varias petroleras no integradas se reclamó por un salvavidas que les permita campear el temporal.

Pero esa negociación entre las provincias que buscaban recomponer sus regalías, las empresas productoras que pretendían cobrar un mejor precio por su petróleo y las refinerías que no querían ceder márgenes no llegó a un acuerdo y fue el gobierno el que tuvo que intervenir, casi como en un laudo, y fijar por el decreto de necesidad y urgencia 488 el precio del barril criollo.

Esta puja entre los sectores que conforman la cadena de los hidrocarburos sigue activa, y no solo promete volver a enfrentar a los bandos opuestos, sino que además pareciera no contar ahora con el aval clave que tuvo el anterior precio sostén, que fue el apoyo de la operadora de bandera, YPF.

La peor imagen. El objetivo del precio base es evitar un nuevo parate en la actividad.

La preocupación de las provincias productoras es doble. Por un lado buscan garantizar un precio base que evite que nuevamente se paralice la actividad en los campos y se multipliquen las suspensiones de personal.

Pero al mismo tiempo, aspiran a poder mejorar los ingresos que perciben por regalías, ya que en el caso de Neuquén se advirtió que por cada dólar que se paga de menos por barril son 58 millones de pesos los que dejan de entrar por mes a la provincia.

De parte de las productoras netas de petróleo, las firmas no integradas, se ve al precio mínimo como una herramienta para poder planificar con mayor tranquilidad sus operaciones, en un contexto que advierten “es de catástrofe pero podría mejorar para el año que viene”.

Desde las refinerías la visión es la opuesta y luego de nueve meses de congelamiento en el precio de los combustibles, aspiran a a cerrar el año con otro aumento cercano al 6%.

En esta puja por ver quién gana más y quién paga el ajuste de una nueva caída de precios, desde las provincias se recordó que varias de las refinerías incumplieron el anterior barril criollo y en un contexto en el que los depósitos de petróleo del país estaban repletos, pactaron compras por debajo del precio fijado.

Esas compras no solo hicieron que varios gobiernos provinciales emprendieran reclamos administrativos contra las empresas productoras por la liquidación de regalías, sino que incluso en el caso de Neuquén se llegó a la aplicación de multas.

La definición final la tendrá el secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, quien la semana pasada consideró que no veía una tensión en el sector que amerite un nuevo barril criollo, pero dejó abierta la puerta al análisis al indicar que “cuando se de una tensión más grande iremos evaluando las decisiones a tomar”.

Por lo pronto, desde el sector le recordaron que desde la Ofephi le solicitaron una reunión ni bien asumió y que, a la fecha, siguen esperando la convocatoria.

Por Victoria Terzaghi
Rio Negro

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